viernes, 17 de diciembre de 2010

Dos villancicos griegos

Escuchando este breve villancio bizantino podemos dejarnos llevar muy atrás en el tiempo y en el espacio, por lo menos hasta la alta Edad Media. Está cantado en griego antiguo y pertenece a la liturgia de la iglesia ortodoxa griega. Se titula: "ánarchos theós" lo que quiere decir algo así como "dios sin principio, sin comienzo, sin reino, sin poder o hasta dios anarquista". La música nos transporta con su melodía grecoturca inmediatamente al cercano oriente, a Estambul y a Asia Menor. La letra, traducida, dice así:



Un dios sin reino.
Un dios sin reino descendió
y en la Virgen habitó.
Erurén, erurén,
eru, eru, erurén, Salve Inmaculada.

Rey de toda las cosas y Señor
vino a recrear a Adán.
Erurén, erurén,
eru, eru, erurén, Salve Señora.

Danzad y alegráos, terrestres,
regocijáos, ejércitos de ángeles.
Erurén, erurén,
eru, eru, erurén, Salve Inmaculada.

Recibe, Belén, a tu soberano,
rey de todas la cosas y Señor.
Erurén, erurén, eru, eru, erurén, Salve Señora.

Desde Oriente vienen los Magos
trayendo regalos valiosos.
Erurén, erurén,
eru, eru, erurén, Salve Inmaculada.




El otro villancico, en griego moderno, es el típico con el que se felicitan el año nuevo los griegos: archiminiá ki archichroniá: primero de mes y de año. Las imágenes que acompañan a su alegre melodía presentan algunas de las tradiciones de la navidad ortodoxa: barcos iluminados, en lugar de árboles -el barco es fundamental en la vida griega, volcada en el mar y las islas-, San Basilio, que se celebra el 1 de enero, y es el auténtico papá noel griego que trae regalos a los niños, iconos religiosos, cántico de "cálandas" que se acompañan de "trígonas" o triángulos metálicos que se golpean con una varita, especialidades gastronómicas como las galletas recubiertas de azúcar (kurabiédes), y el crucifijo que se arroja a un río, a cuyas frías aguas se lanzan numerosos jóvenes valientes para rescatarlo, recibiendo la bendición del pope el que logra recuperar la cruz a la sazón.




Primero de mes y de año
Primero de mes y primero de año
mi alto árbol de Líbano,
y que nos empiece bien el año,
iglesia con alto trono.

Ha llegado el Cristo,
bendito espíritu santo,
para andar por la tierra
y traernos la paz de corazón.

Viene San Basilio
y señores recibe
de Cesarea,
tú, gran Señora.

Trae un icono y papel,
dulcemente perfumado,
papel y lápiz
mira, también un muchacho.

El lápiz escribía
y decía mi destino
y el papel quedaba
blanco, dorado Sol mío.

Basilio, quieres cartas,
cartas y buenas acciones,
dinos el alfabeto,
y que Dios te ayude.




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