jueves, 2 de diciembre de 2010

Falando português

La lengua portuguesa no sólo se habla en su reducto original de Portugal y en las regiones autónomas de Madeira y Las Azores, sino que se extiende por todo el mundo como consecuencia de los viajes de los descubrimientos y del establecimiento de colonias en lugares como África o América, pasando por la India y China.

La Comunidad de la Lengua Portuguesa engloba también al Brasil y a los llamados PALOP (Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa): Guinea, Cabo Verde, Mozambique, Angola, Santo Tomé y Príncipe, por lo que se estima que en la actualidad puede haber unos 200 millones de hablantes de la lengua de José Saramago en todo el mundo, una lengua que cada día que pasa adquiere un poco más de importancia en todos los ámbitos, desde la diplomacia hasta la economía.

Pero ¿por qué se parece tanto al catellano? No se trata solo de proximidad geográfica. La razón es muy sencilla. El portugués es fruto de la evolución del latín popular hablando en el extremo occidental de la Península Ibérica, en la Lusitania, por los soldados y colonizadores romanos, que fue evolucionando hasta dar origen al llamado romance (o lengua derivada de la de Roma), un romance que se ha visto influenciado posteriormente por otras lenguas de otros pueblos que invadieron la península: suevos, visigodos y, finalmente, árabes.

Al final del siglo XIII recibe el portugués su estatuto de lengua oficial, pero cien años atrás era romance todavía lo que hablaba el pueblo y lo que los trovadores cantaban. Es precisamente en la poesía donde surgen los primeros vestigios del portugués literario, que tiene sus orígenes en el galaico-portugués.

Fue el Rey Don Dinis quien decretó que el "romanço português" fuera la lengua de los procesos y actas judiciales, y quien hizo traducir del castellano códigos y leyes generales. También en los monasterios portugueses comenzaron a aparecer traducciones de libros religiosos del latín al portugués.

El parecido del portugués y el castellano salta a la vista. Para apreciarlo de una manera auditiva hemos elegido una canción cantada en portugués y bastante conocida. No es un fado del país vecino, sino una melodía más alegre venida del otro lado del Atlántico. Tal vez sea una de las más populares, sino la que más. Es de origen brasileño. Pertenece a Toquinho y se titula Aquarela. El vídeo, además, ilustra perfectamente lo que dice el texto de la canción. ¡Que la disfrutéis!



La letra dice así:

Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo
e com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo.
corro o lápis em torno da mão e me dou uma luva(1),
e se faço chover, com dois riscos (2) tenho um guarda-chuva (3).

(1) luva: guante (2) riscos: trazos (3) guarda-chuva: paraguas


Se um pinguinho (4) de tinta cai num pedacinho azul do papel,
num instante imagino uma linda gaivota a voar no céu.
vai voando, contornando a imensa curva norte e sul,
vou com ela, viajando, Havai, Pequim ou Istambul.
Pinto um barco a vela branco, navegando, é tanto céu e mar num beijo (5) azul.

(4) pinguinho: gotita (5) beijo: beso


Entre as nuvens vem surgindo um lindo avião rosa e grená
tudo em volta colorindo, com suas luzes a piscar (6).
Basta imaginar e ele está partindo, sereno, lindo,
e se a gente quiser ele vai pousar.


(6) piscar: parpadear, pestañear

Numa folha qualquer eu desenho um navio de partida
com alguns bons amigos bebendo de bem com a vida.
de uma América a outra consigo passar num segundo,
giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo.


Um menino (7) caminha e caminhando chega no muro
e ali logo em frente, a esperar pela gente, o futuro está.
E o futuro é uma astronave que tentamos pilotar,
não tem tempo nem piedade, nem tem hora de chegar

sem pedir licença muda nossa vida, depois convida a rir ou chorar.

(7) menino: niño


Nessa estrada (8) não nos cabe conhecer ou ver o que virá,
o fim dela ninguém sabe bem ao certo onde vai dar.
Vamos todos numa linda passarela
de uma aquarela que um dia, enfim, descolorirá.
Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo (que descolorirá).
e com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo (que descolorirá).
giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo (que descolorirá).


(8) estrada: calle.


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