domingo, 26 de diciembre de 2010

Más películas de griegos y romanos




-Quo vadis
(Mervyn Leroy, 1951) Basada en la novela del polaco Henryk Sienkiewicz del mismo título. El general Marco Vinicio, a su regreso a Roma después de tres años en el campo de batalla, se enamora de Lygia. Pero ella es cristiana y no quiere tener nada que ver con un guerrero. Aunque creció en Roma y fue adoptada por un general retirado, técnicamente es una esclava de Roma, por ello Marco consigue que el emperador Nerón le ceda a Lygia en pago a sus servicios. Aunque ella le rechaza, en su interior se sentirá atraída por él. Los bellos Robert Taylor y Deborah Kerr se enamoran y se convierten a la fe cristiana en este gran éxito del cine histórico de aventuras, al que se le añade el componente religioso de exaltación del cristianismo. Pero, por encima de todo, en esta entretenida película sobresale un prodigioso Peter Ustinov en el papel del emperador Nerón que literalmente fascina en todos los planos en los que aparece. (Duración 171').


- Helena de Troya (Robert Wise, 1955) Protagonizada por Rossana Podestà. Buena adaptación de la Iliada con dirección del maestro Robert Wise, un hombre que se atrevió a dirigir de todo y además muy bien. Troya, inexpugnable tras sus poderosas murallas, está gobernada por el rey Príamo, monarca amante de la paz. A su hijo Paris le autoriza a trasladarse a Esparta para convencer a los griegos de que la guerra contra Troya no beneficiaría a nadie. Cuando Paris ve a Helena, la mujer más bella del mundo, cae rendido a sus pies. Helena es la reina de Esparta. El rey Menelao, marido de Helena, está planeando con otros monarcas griegos el ataque a Troya. (Duración 115')

-Alejandro el Magno (Robert Rossen, 1956) Protagonizada por Richard Burton, Alejandro Magno fue un comandante militar excepcional, capaz de llevar a la batalla a ejércitos enormes y no ser derrotado ni un sola vez. Fue un luchador magnífico que muchos consideraron un dios. Así fue el legendario héroe griego, que nació en el año 356 antes de Cristo, dentro de un turbulento mundo de inestabilidad política, que fue educado por Aristóteles y elegido para dirigir a su pueblo. Este glorioso conquistador del mundo salió victorioso de todos los conflictos consiguiendo unir dos continentes, Europa y Asia, convirtiéndose en uno de los líderes más aclamados y recordados de todos los tiempos. (Duración 135')


-Ben-Hur (William Wyler, 1959) Basada en la novela del mismo título de Lewis Wallace, la acción se desarrolla bajo los reinados de los emperadores Augusto y Tiberio. Judá Ben-Hur (Charlton Heston), hijo de una familia noble de Jerusalén, y Mesala (Stephen Boyd), tribuno romano que dirige los ejércitos de ocupación, son dos antiguos amigos, pero un accidente involuntario los convierte en enemigos irreconciliables: Ben-Hur es acusado de atentar contra la vida del nuevo gobernador romano, y Mesala lo encarcela a él y a su familia. Cuando Ben-Hur es trasladado para cumplir su condena a galeras, un hombre llamado Jesús de Nazaret se apiada de él y le da de beber. La vigencia plena de esta película galardonada con 11 Oscar de Hollywood no se debe sólo a la impresionante carrera final de cuadrigas, con la rivalidad entre el protagonista y su antagonista, todo un espectáculo, sino también a la prodigiosa interpretación de Charlton Heston a lo largo de todo el film. (Duración 211 ')


-Jasón y los Argonautas (Don Chaffey, 1963) La película recrea las aventuras de Jasón y los Argonautas en busca del vellocino de oro que le permitirá a Jasón derrocar al tirano Pelias y recuperar el trono que le corresponde por legítimo derecho. La cinta cuenta con los efectos especiales de Ray Harryhausen, insólitos para su época: esqueletos guerreros, arpías o el gigante de bronce. Se considera un clásico del cine fantástico mitológico, desarrollado con un conseguido tono épico que no da respiro a la aventura. (Duración 104')



-Cleopatra (Joseph L. Mankiewicz, 1963) César, victorioso sobre Pompeyo en la guerra civil, se ve obligado a visitar Egipto para terciar en el conflicto por la falta de entendimiento entre Cleopatra y su hermano, herederos ambos al faraónico trono. Muy pronto César quedará cautivado por la inteligencia y belleza de la joven, haciéndola reina indiscutible de Egipto y tras el nacimiento de su hijo Cesarión, su esposa legítima. Tras el asesinato de César, será Marco Antonio, interpretado por Richard Burton, quien quedará prendado de Cleopatra, a la que da vida Elizabeth Taylor, suicidándose ambos amantes, una muerte que inspirará la trgedia de William Shakespeare. Destaca la interpetación de Rex Harrison, que encarna a Julio César. Una película inmensa. (Duración 200')

-La caída del Imperio Romano (Anthony Mann, 1964) Marco Aurelio, el emperador filósofo, fue el último gobernante de la Edad de Oro romana. Muy a su pesar, tuvo que luchar contra diversos pueblos para defender las fronteras del imperio. En política interior, su sueño era restaurar las instituciones republicanas, razón por la cual nombró sucesor a su protegido Livio, en detrimento de su ambicioso y corrupto hijo Cómodo. Pero éste no aceptó la decisión de su padre y trató, con éxito, de apoderarse del trono. Protagonizada por Sofía Loren y Stephen Boyd. (Duración 149')


-Furia de Titanes (Desmond Davis, 1981) Basada en el mito del héroe Perseo, hijo de Zeus y de Dánae, narra el enfrentamiento del héroe con la Medusa para salvar a la ciudad de Jopa y a la princesa Andrómeda de la muerte. Entre los personajes legendarios que aparecen en la película destaca Pegaso, el caballo alado con quien Perseo recorre el cielo con su escudo y espada, regalo de los dioses. En la laguna Estigia conoce a Caronte, el barquero que conduce las almas de los muertos al inframundo y que lo lleva hasta la isla donde habita la Gorgona. El actor Harry Hamlin encarna a Perseo. Destaca la interpretación de Lawrence Olivier en el papel de Zeus. Hay un remake de esta película de 2010 (Clash of the Titans), que destaca por sus espectaculares efectos especiales, pero esta versión de 1981 es más fiel a la leyenda mitológica. (Duración 118')


-El nombre de la rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986) Aunque no es propiamente una película de griegos y romanos, porque está ambientada en la Edad Media, la incluimos en este repertorio porque trata de manera magistral el tema de la transmisión de la cultura clásica en los monasterios medievales. Basada en la novela de Umberto Eco, nos presenta a fray Guillermo de Baskerville (Sean Connery), monje franciscano y antiguo inquisidor, y su inseparable discípulo, el novicio Adso de Melk (Christian Slater), que visitan una abadía benedictina, situada en el norte de Italia, para esclarecer la muerte de un joven miniaturista. Durante su estancia en la abadía, desaparecen misteriosamente otros monjes. Lentamente Guillermo, como si fuera un moderno detective, va esclareciendo los hechos. Al parecer, los asesinatos están relacionados con un antiguo tratado sobre la licitud de la risa: el libro segundo de la Poética de Aristóteles, perdido definitivamente en el incendio de la biblioteca. (Duración 131')

-La Odisea (Andrei Konchalovsky, 1997) Protagonizada por Armand Assante, Christopher Lee, Geraldine Chaplin, Isabella Rossellini e Irene Papas. Ulises, o más propiamente Odiseo, es el rey de Ítaca que debe abandonar a su esposa Penélope y a su hijo recién nacido Telémaco porque la campaña de Troya requiere su presencia. Su ausencia acabaría siendo muy larga: nada más y nada menos que veinte años. La película es una serie de TV basada en la Odisea de Homero con todos los ingredientes de la aventura muy lograda, con unos efectos especiales estupendos y una cadencia narrativa que no se pierde en ningún momento, decorados reseñables y ambientaciones muy sugerentes. Es muy entretenida y no falta de nada a lo largo de tres horas de largometraje. (Duración 173')


-Julio César (Uli Edel, 2002) Protagonizada por Jeremy Sisto, destaca la interpetación de Richard Harris en el papel de Sila. Producida para la televisión, esta miniserie cuenta el ascenso y la caída de Gayo Julio César con bastante detalle, tanto en lo personal como en lo público, desde los comienzos en la política hasta la adhesión definitiva de Egipto al Imperio, pasando por la Guerra de las Galias que fue su catapulta hacia lo más alto. Cuenta también la historia de Sila, el dictador anterior a Cesar, el cual influyó de modo determinante en lo que posteriormente le sucedería. (Duración 174')


-Helena de Troya (John Kent Harrison, 2003) Aunque está casada con Menelao, rey de Esparta, Helena (Sienna Guillory) se enamora locamente de Paris (Matthew Marsden), un apuesto príncipe troyano. Los amantes huyen juntos a Troya, donde el padre de Paris, el rey Príamo, les brinda asilo. Decidido a recuperar a Helena, Agamenón, el despiadado hermano de Menelao, acaudilla las tropas griegas llevándolas hasta la costa de la ciudad fortificada... Producida para la televisión con un presupuesto muy limitado y para no ser una superproducción de alto presupuesto como su hermana Troya de Wolfgang Petersen, y para contar con actores no tan conocidos, se trata sin embargo de una buena película que se mantiene fiel a la epopeya original de La Iliada de Homero. (Duración 240')

-Spartacus (Robert Dornhelm, 2004) Basada en la novela de Howard Fast, y sin perder de vista la cinta ya clásica de Stanley Kubrick, que supera con creces a esta, se filmó esta película para la televisión, protagonizada por Goran Visnjic. Sentenciado a pasar el resto de su vida trabajando en el desierto egipcio, el esclavo tracio Espartaco ve la oportunidad de mejorar de vida tras ser adquirido por el propietario de una escuela de gladiadores romanos. Espartaco acabará dirigiendo una rebelión de esclavos que pondrá en peligro a la misma Roma. (Duración 174')


-El rey Arturo (Antoine Fuqua, 2004) La película se subtitula: "La verdadera historia que inspiró la leyenda". Los historiadores han sostenido durante años que la historia del Rey Arturo era solo un mito, pero la leyenda se basaba en un héroe real, dividido entre sus ambiciones personales y su sentido público del deber. Arthur (Clive Owen) no desea seguir siendo rey sólo desea abandonar Bretaña para regresar a la paz y estabilidad de Roma. Pero antes, una última misión le lleva a él y a sus caballeros de la Tabla Redonda, Lancelot, Galahad, Bors, Tristan, y Gawain: determinar quién ocupará el trono de Gran Bretaña cuando él parta a Roma. Gran Bretaña necesita un rey, pero no sólo buscan a un hombre que les defienda contra las fuerzas invasoras sajonas, sino que también sea capaz de conducir a la isla a una nueva era. Bajo la guía de Merlín, y la valiente y hermosa Ginebra, (Keira Knightley) Arthur tendrá que encontrar la fuerza en sí mismo para cambiar el curso de la historia. Aventura, acción y grandeza histórica se unen para contar una de las leyendas más grandes que existen.

-La leyenda del Minotauro ( Jonathan English, 2006) Protagonizada por Tom Hardy y Rutger Hauer, e inscrita dentro del cine de género de terror, esta recreación “sui géneris” del mito del laberinto presenta la historia de un pequeño pueblo costero en el que habita Theo, alusión a Teseo, que cada cinco años tiene que ofrendar nueve jóvenes al Minotauro; dios al que veneran los despiadados soldados del rey Deucalión, y que habita en los cimientos de un palacio lejano. Theo, valiente y audaz, consigue introducirse en el barco que transporta la nueva remesa de mártires para rescatar a la joven que ama; quedando abandonado a su suerte, junto a sus compañeros, en el laberinto que custodia el Minotauro... (Duración 93')


-Astérix en los Juegos Olímpicos (Forestier-Langmann, 2008) En el pequeño pueblo de los irreductibles galos no sólo se persigue a los romanos y los jabalíes, también se persigue el amor... De hecho, Lunátix, joven guerrero intrépido y romántico, está enamorado de la sublime princesa griega Irina. No retrocediendo ante ninguna locura, Lunátix ha osado desafiar a Bruto, que también compite por el favor de la princesa. De esta forma los dos se enfrentarán en los Juegos Olímpicos por la mano de la bella Irina. Astérix, Obélix y Lunátix, cargados de la famosa poción mágica de Panorámix, irán pasando todas las pruebas para dar una buena lección al César. Destacan la interpretación de Gérard Depardieu en el papel de Obelix y Alain Delon en la de Julio César. Aparece también en un pael secundario Santiago Segura. La película está basada en el cómic de Goscinny y Uderzo. (Duración 118')


-Percy Jackson y el Ladrón del Rayo (Chris Columbus, 2010) Percy Jackson (Logan Lerman) es un adolescente que descubre que es el hijo de Posidón, dios del mar y los terremotos. Se entera de que los seres legendarios de la mitología griega todavía existen, como monstruos, cíclopes, Titanes, y también los dioses del Olimpo. Junto con dos de sus mejores amigos, Percy es enviado a una misión llena de peligros, una búsqueda en un tiempo récord, antes del solsticio de verano, para recuperar el rayo maestro de Zeus después de que alguien se lo robara. Es una versión moderna del mito de Perseo. Destaca Uma Thurman en el papel de Medusa. (Duración 120')

-Centurión (Neil Marshall, 2010) Britannia, año 117 de la era cristiana. Un grupo de legionarios romanos lucha por salvar sus vidas después de que la IX legión a la que pertenecían, la más legendaria por su dureza, haya sido diezmada por un ataque guerrillero de las tropas enemigas de los pictos. Ya sólo quedan unos cuantos supervivientes, liderados por Quinto Dias (Michael Fassbender) y su misión es resistir hasta conseguir llegar a la frontera, antes que las hordas guerreras de la fiera y vengativa Etain (Olga Kurylenko) acabe con todos ellos. Aunque no recomendable para todos los públicos por sus escenas de extremada crudeza (excesivas decapitaciones, "La historia se escribe con sangre", dice el lema de la película), resulta a veces bastante espectacular gracias sobre todo a sus escenarios naturales (Duración 97')


viernes, 17 de diciembre de 2010

Dos villancicos griegos

Escuchando este breve villancio bizantino podemos dejarnos llevar muy atrás en el tiempo y en el espacio, por lo menos hasta la alta Edad Media. Está cantado en griego antiguo y pertenece a la liturgia de la iglesia ortodoxa griega. Se titula: "ánarchos theós" lo que quiere decir algo así como "dios sin principio, sin comienzo, sin reino, sin poder o hasta dios anarquista". La música nos transporta con su melodía grecoturca inmediatamente al cercano oriente, a Estambul y a Asia Menor. La letra, traducida, dice así:



Un dios sin reino.
Un dios sin reino descendió
y en la Virgen habitó.
Erurén, erurén,
eru, eru, erurén, Salve Inmaculada.

Rey de toda las cosas y Señor
vino a recrear a Adán.
Erurén, erurén,
eru, eru, erurén, Salve Señora.

Danzad y alegráos, terrestres,
regocijáos, ejércitos de ángeles.
Erurén, erurén,
eru, eru, erurén, Salve Inmaculada.

Recibe, Belén, a tu soberano,
rey de todas la cosas y Señor.
Erurén, erurén, eru, eru, erurén, Salve Señora.

Desde Oriente vienen los Magos
trayendo regalos valiosos.
Erurén, erurén,
eru, eru, erurén, Salve Inmaculada.




El otro villancico, en griego moderno, es el típico con el que se felicitan el año nuevo los griegos: archiminiá ki archichroniá: primero de mes y de año. Las imágenes que acompañan a su alegre melodía presentan algunas de las tradiciones de la navidad ortodoxa: barcos iluminados, en lugar de árboles -el barco es fundamental en la vida griega, volcada en el mar y las islas-, San Basilio, que se celebra el 1 de enero, y es el auténtico papá noel griego que trae regalos a los niños, iconos religiosos, cántico de "cálandas" que se acompañan de "trígonas" o triángulos metálicos que se golpean con una varita, especialidades gastronómicas como las galletas recubiertas de azúcar (kurabiédes), y el crucifijo que se arroja a un río, a cuyas frías aguas se lanzan numerosos jóvenes valientes para rescatarlo, recibiendo la bendición del pope el que logra recuperar la cruz a la sazón.




Primero de mes y de año
Primero de mes y primero de año
mi alto árbol de Líbano,
y que nos empiece bien el año,
iglesia con alto trono.

Ha llegado el Cristo,
bendito espíritu santo,
para andar por la tierra
y traernos la paz de corazón.

Viene San Basilio
y señores recibe
de Cesarea,
tú, gran Señora.

Trae un icono y papel,
dulcemente perfumado,
papel y lápiz
mira, también un muchacho.

El lápiz escribía
y decía mi destino
y el papel quedaba
blanco, dorado Sol mío.

Basilio, quieres cartas,
cartas y buenas acciones,
dinos el alfabeto,
y que Dios te ayude.

video


jueves, 2 de diciembre de 2010

Falando português

La lengua portuguesa no sólo se habla en su reducto original de Portugal y en las regiones autónomas de Madeira y Las Azores, sino que se extiende por todo el mundo como consecuencia de los viajes de los descubrimientos y del establecimiento de colonias en lugares como África o América, pasando por la India y China.

La Comunidad de la Lengua Portuguesa engloba también al Brasil y a los llamados PALOP (Países Africanos de Lengua Oficial Portuguesa): Guinea, Cabo Verde, Mozambique, Angola, Santo Tomé y Príncipe, por lo que se estima que en la actualidad puede haber unos 200 millones de hablantes de la lengua de José Saramago en todo el mundo, una lengua que cada día que pasa adquiere un poco más de importancia en todos los ámbitos, desde la diplomacia hasta la economía.

Pero ¿por qué se parece tanto al catellano? No se trata solo de proximidad geográfica. La razón es muy sencilla. El portugués es fruto de la evolución del latín popular hablando en el extremo occidental de la Península Ibérica, en la Lusitania, por los soldados y colonizadores romanos, que fue evolucionando hasta dar origen al llamado romance (o lengua derivada de la de Roma), un romance que se ha visto influenciado posteriormente por otras lenguas de otros pueblos que invadieron la península: suevos, visigodos y, finalmente, árabes.

Al final del siglo XIII recibe el portugués su estatuto de lengua oficial, pero cien años atrás era romance todavía lo que hablaba el pueblo y lo que los trovadores cantaban. Es precisamente en la poesía donde surgen los primeros vestigios del portugués literario, que tiene sus orígenes en el galaico-portugués.

Fue el Rey Don Dinis quien decretó que el "romanço português" fuera la lengua de los procesos y actas judiciales, y quien hizo traducir del castellano códigos y leyes generales. También en los monasterios portugueses comenzaron a aparecer traducciones de libros religiosos del latín al portugués.

El parecido del portugués y el castellano salta a la vista. Para apreciarlo de una manera auditiva hemos elegido una canción cantada en portugués y bastante conocida. No es un fado del país vecino, sino una melodía más alegre venida del otro lado del Atlántico. Tal vez sea una de las más populares, sino la que más. Es de origen brasileño. Pertenece a Toquinho y se titula Aquarela. El vídeo, además, ilustra perfectamente lo que dice el texto de la canción. ¡Que la disfrutéis!



La letra dice así:

Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo
e com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo.
corro o lápis em torno da mão e me dou uma luva(1),
e se faço chover, com dois riscos (2) tenho um guarda-chuva (3).

(1) luva: guante (2) riscos: trazos (3) guarda-chuva: paraguas


Se um pinguinho (4) de tinta cai num pedacinho azul do papel,
num instante imagino uma linda gaivota a voar no céu.
vai voando, contornando a imensa curva norte e sul,
vou com ela, viajando, Havai, Pequim ou Istambul.
Pinto um barco a vela branco, navegando, é tanto céu e mar num beijo (5) azul.

(4) pinguinho: gotita (5) beijo: beso


Entre as nuvens vem surgindo um lindo avião rosa e grená
tudo em volta colorindo, com suas luzes a piscar (6).
Basta imaginar e ele está partindo, sereno, lindo,
e se a gente quiser ele vai pousar.


(6) piscar: parpadear, pestañear

Numa folha qualquer eu desenho um navio de partida
com alguns bons amigos bebendo de bem com a vida.
de uma América a outra consigo passar num segundo,
giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo.


Um menino (7) caminha e caminhando chega no muro
e ali logo em frente, a esperar pela gente, o futuro está.
E o futuro é uma astronave que tentamos pilotar,
não tem tempo nem piedade, nem tem hora de chegar

sem pedir licença muda nossa vida, depois convida a rir ou chorar.

(7) menino: niño


Nessa estrada (8) não nos cabe conhecer ou ver o que virá,
o fim dela ninguém sabe bem ao certo onde vai dar.
Vamos todos numa linda passarela
de uma aquarela que um dia, enfim, descolorirá.
Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo (que descolorirá).
e com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo (que descolorirá).
giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo (que descolorirá).


(8) estrada: calle.