miércoles, 28 de diciembre de 2011

La Eneida, una propuesta de lectura

Virgilio se inspiró en las epopeyas homéricas para crear su Eneida, que consta de doce libros, como sabéis. Recordad que un libro antiguo es un volumen, es decir, un rollo de papiro,  no todavía un códice de pergamino. Su extensión, por lo tanto, no es la de un libro moderno, sino más bien la de un capítulo largo de una novela moderna. En concreto los libros de la Eneida tienen una media de ochocientos versos latinos -eso sí, un poco largos, porque son hexámetros dactílicos-, pero vienen a leerse en una media hora o, como mucho, tres cuartos de hora cada uno.

Aquí tenéis dos tratamientos artísticos de un mismo tema relacionado con la Eneida: la huida de Eneas de Troya con su padre a hombros y su hijo de la mano: tres generaciones unidas: Anquises -la vejez, el abuelo, el pasado-, Eneas -la madurez, el padre, el presente, el héroe- , y Ascanio -el hijo, el futuro-.


El grupo escultórico es de Bernini, y el fresco de la capilla sixtina pertenece a Miguel Ángel.



 


Se admite comúnmente que en los seis primeros libros Virgilio imita la Odisea de Homero -los viajes de Eneas son un remedo de las aventuras de Odiseo-, mientras que los seis últimos se inspiran en la Ilíada y en las guerras que el héroe tuvo que librar en el Lacio hasta fundar la nueva Troya que, con el paso del tiempo, será Roma.  

Hemos elegido para leer en primero de Bachillerato los libros II, IV y VI, porque son, tal vez, los más significativos. El libro II trata de la caída de Troya. En él se narra el episodio del caballo de Troya y la muerte de Laoconte intentando salvar a sus dos hijos de las serpientes marinas que salen del mar y los devoran; se centra en el héroe y en el mundo de la guerra. 

El libro IV, por su parte,  es el más romántico de todos: narra los amores, desgraciados, de Dido y Eneas, que acaban con el suicidio de la reina de Cartago abandonada por el héroe llamado a designios más altos que los del amor, en cuyo tema se centra.



Y por último, hemos elegido el libro VI porque es el que aborda el tema de la muerte y el viaje al Más Allá, con toda la imaginería -la laguna Estigia, el barquero Caronte, el Cancerbero, los suplicios eternos de Tántalo, Sísifo, las Danaides... - que hará que en la Divina Comedia de Dante sea Virgilio el cicerone que acompañe al poeta italiano en su descenso a los infiernos. 

Nos hemos centrado, pues, en el héroe -libro II-, el amor -libro IV- y la muerte -libro VI-, pero sería conveniente leer toda la obra para tener una idea global de la epopeya.  Si esto no puede ser así por la premura del tiempo, y porque hay otras lecturas que también os reclaman, disponemos de estos dos estupendos vídeos -sería deseable que sus autores se animaran a sacar el tercero y último que complete la serie-,    que con unas ilustraciones en color bastante dignas acompañan las palabras que resumen esta obra inmortal de la literatura universal.


jueves, 22 de diciembre de 2011

Hodie Christus natus est

Os dejo este precioso villancico en la no menos preciosa voz de la cantante irlandesa Eimear Quinn. El texto pertenece a la liturgia cristiana, tomado como está de una antífona del Magnificat de Vísperas del día de la Natividad de Nuestro Señor. 


No puede entenderse muy bien el desarrollo de la música occidental y euroepa del primer milenio de nuestra era sin la poderosa influencia de la liturgia de la iglesia católica, para la que el latín seguía siguendo la lengua oficial. Seguramente, hubo música popular, secular o profana, durante ese largo período de tiempo al margen de monasterios y catedrales, pero no nos ha quedado mucho de ella. Sin embargo  hemos heredado un riquísimo legado de cantos eclesiásticos como el que nos ocupa.

El texto en latín muy sencillo, en el que aparecen ya palabrass griegas como "Christus" -el ungido- "angeli" -los mensajeros- y "archangeli" -los superiores jerárquicos de los mensajeros- y hebreas como "aleluya", que quiere decir "alabad a Yahvé",  dice así: 

Hodie Christus natus est,
hodie Salvator apparuit,
hodie in terra canunt Angeli,
laetantur Archangeli,
hodie exsultant iusti
dicentes:
Gloria in excelsis Deo,
allelulia, alleluia.

Hoy  ha nacido Cristo,
hoy ha aparecido el Salvador,
hoy cantan en la tierra los Ángeles,
se regocijan los Arcángeles,
hoy saltan de alegría los que son justos
 proclamando:
Gloria a Dios en las alturas,
aleluya, aleluya.


El Mosaico de Pietro Cavallini (1250-1330) en el ábside de la iglesia romana de Santa María en Trastévere, perteneciente a la serie de escenas de la vida de la Virgen, alabada por su realismo y por su intento de reflejar la perspectiva,  se titula la Natividad, es decir, el nacimiento. 

De la evolución fonética, precisamente, de la palabra "nativitatem" procede nuestra entrañable "navidad", que celebramos ahora. Quisiera aprovechar la ocasión para recordaros, en primer lugar, que el nacimiento que se celebra no es sólo el del niño Jesús, que ni siquiera se sabe con certeza en qué época del año nació, pese al título del villancico, pues la Biblia no lo menciona en ninguna parte, sino el del Sol Invictus, divinidad solar que nacía con el solsticio del invierno y  coincidía con el nacimiento en un portal del dios Mitra, de origen asiático, cuyo culto se había extendido por todo el imperio romano; la fiesta cristiana de la Navidad se fijó el 25 de diciembre hacia el año 330, en tiempos de Constantino para significar que Cristo era el verdadero Sol Invictus o Sol Invencible que iluminaba el mundo y eclipsaba así, de paso, las fiestas paganas del solsticio del invierno, del mitraísmo y de las saturnales romanas.

Por estas mismas fechas, en efecto,  desde el 17 hasta el 24 de diciembre,  los romanos celebraban ya, antes del advenimiento del cristianismo, las fiestas paganas de las Saturnales. Eran las más importantes de todo el año. Para el poeta Catulo esta festividad  era el "optimus dierum", el mejor de los días.

Se celebraban en honor de Saturno, de ahí su nombre, y trataban de restaurar la Edad de Oro que se asocia a su reinado. Griegos y romanos no creían mucho o casi nada en el progreso, a diferencia de los modernos que albergamos siempre la esperanza en un mundo mejor, en una tierra prometida, en otra vida. Según ellos la humanidad vivía en la Edad de Hierro porque había degenerado, después de su exilio de la paradisíaca Edad de Oro que se catacterizaba, precisamente, porque no existía el oro en el sentido del "vil metal", es decir, no había dinero ni hacía falta para vivir. Durante estas fechas en que se pretendía restaurar la anárquica monarquía de Saturno "todo" estaba permitido.



Por eso los esclavos podía vestir un día al año el gorro frigio, que formaba parte del atuendo de los  libertos  en Grecia y Roma, y simbolizaba la libertad. Se convertiría al correr de los siglos en uno de los símbolos de la revolución francesa y de la república. Los esclavos podían, durante las saturnales, ser "libres".  En eso consistía la libertad de Diciembre, de la que habla Horacio: Durante un día al año los esclavos eran libres y  señores,  y sus señores se volvían esclavos y sus sirvientes.

Durante las saturnales, además, los romanos se hacían regalos, costumbre que hemos heredado nosotros y que hemos multiplicado y hecho prácticamente obligatoria por estas fechas, de lo que se aprovechan los comerciantes para vendernos toda clase de productos que no necesitamos. En fin, ¿para qué vamos a decir más? No hemos inventado nada nuevo. Así que sólo me queda aprovechar la ocasión para desearos, si sois creyentes,  una feliz  navidad,  o,  si no lo sois,  unas felices fiestas ¡saturnales!



miércoles, 14 de diciembre de 2011

Latin alive!

El inglés no es una lengua románica o romance, es decir, derivada de la lengua de Roma, como el italiano, francés o castellano, pero más de la mitad de su vocabulario (el 62% según algunos estudios) es de origen latino, tomado directamente del latín como préstamo, o bien a través del antiguo francés que hablaban los normandos y que fue la lengua oficial de Inglaterra durante varios siglos.  El siguiente vídeo muestra algunas raíces de origen latino vivas todavía y productivas en la lengua de Shakespeare, donde son, por lo general, consideradas cultas.


En efecto, los hablantes de lengua inglesa disponen muchas veces de dos palabras para referirse, más o menos, a un mismo concepto: una germánica y otra de origen latino. Para ellos la más habitual, la más normal y corriente, es la de origen germánico o sajón, la que para nosotros es la más rara, mientras que la latina, que para nosotros es la más transparente, es para ellos la más culta y complicada. Esto sucede, por ejemplo, con la palabra "libertad" que en inglés puede decirse con la forma germánica-sajona "freedom" pero también con la latina "liberty". Por ejemplo la famosa estatua de la Libertad de Nueva York, una alegoría femenina que a modo de faro ilumina al mundo, se denomina con el nombre latino Statue of Liberty.




Pero también existe en los Estados Unidos de América una Statue of Freedom, con el nombre germánico, coronando la cúpula del Capitolio. Se trata de otra alegoría femenina de la Libertad en bronce, obra de Thomas Crawford.  Como característica más curiosa, posee una espada (envainada) en la diestra y una corona de laurel, símbolo apolíneo de la victoria, en la izquierda. Porta también, sobre la cabeza, un yelmo militar coronado de estrellas y una cresta de plumas. Debajo de ella puede leerse el lema "E pluribus unum", "De muchos uno". Este lema fue considerado hasta 1956 el lema de los Estados Unidos, pero ese año fue sustituido por "In God we trust",  "confiamos en Dios"


viernes, 9 de diciembre de 2011

El mito de Europa

No sólo los antiguos creían en los mitos. También los modernos creemos en ellos, otros mitos pero mitos al fin y a la postre. El problema es que muchas veces nos pasa desapercibido el carácter mítico de nuestras propias creencias, de nuestras supercherías; tan nuestras que son y tan firmes y arraigadas como las tenemos, no somos capaces de verlas en primer lugar y de cuestionarlas mínimamente con sentido crítico en última y no menos importante instancia.  




















 Max Beckmann, El rapto de Europa, 1933

Un buen ejemplo puede ser el mito de Europa, de la que tanto se oye hablar últimamente. Para los antiguos, Europa era una princesa fenicia de la que se enamoró Zeus o Júpiter, que le decían los romanos,  cuando la vio jugando con sus amigas en la playa de Sidón, o de Tiro, según otras fuentes. El dios, enardecido de amor por la belleza de la muchacha,  se transformó en un toro de resplandeciente blancura y cuernos en forma de luna creciente -"media Luna los cuernos de su frente", que cantó Góngora-; y se tumbó  mansamente a los pies de la doncella. Ella, asustada al principio, cobró ánimo y acabó confiándose, acariciando al toro y sentándose sobre su lomo, momento en el que la bestia aprovechó para lanzarse al mar y llevársela consigo. 

La travesía, rumbo a Occidente, acabó en la isla de Creta, donde el dios -el "mentido robador de Europa"  según el verso gongorino que evoca al falso toro que la raptó- se une carnalmente a la virgen, y, como recompensa, otorga el nombre propio de la princesa a esa parte del mundo donde se había producido su unión: había nacido Europa.

 Así pintó Tiziano el rapto de Europa. 

El toro, cuya forma había adoptado Zeus se convirtió, posteriormente, según la leyenda, en una constelación que fue colocada entre los signos del zodíaco y que conserva, como cultismo, su antiguo nombre: tauro.

Así canta el poeta Horacio, en su Oda III, 27, versos 25-76 la historia en estrofas sáficas (tres endecasílabos al modo de Safo y un adonio, que es la continuación del tercero con un pentasílabo dactílico):






Tal Europa blanco el costal al falso
toro le confió, y ante el mar preñado
de alimañas palideció la osada
y entre peligros.

Ávida hace poco de flor en prados
y del ramo artífice grato a ninfas,
nada vio en la noche difusa, salvo
olas y estrellas.

            Y ella, cuando a Creta arribó, notable
            por cien villas, díjole: “Padre, oh nombre
de hija que he dejado y piedad vencida
                                               por mi arrebato,


            ¿desde dónde a dónde llegué? Es la muerte
            poco a error de virgen. ¿Lamento en vela
torpe acción, o búrlame de pecados
libre, la imagen
           
            vana, que al salir por la marfileña
            puerta trajo el sueño? ¿Mejor ha sido
ir por vastas mares o hacer de flores
frescas manojo?

            Si alguien hoy me diera al infame toro,
            enfadada yo intentaría herirlo
con el hierro y cuerna romper al monstruo     
antes bienquisto.

            Sin pudor dejé la paterna casa.
            Sin pudor retraso mi muerte. Oh, si uno
de los dioses me oye, que entre leones
yo ande desnuda,

            antes que una torpe vejez arrugue
            bellas mis mejillas y el jugo huya
de esta tierna presa, ser pasto hermosa
quiero de tigres.

            ¡Vil Europa, te urge tu padre ausente!
            ¿Qué, a morir esperas? De fresno puedes
tal colgar tu cuello con ceñidor que
bien te acompaña.
           
O si gustas para morir escollos
            y arduas rocas, ea, a borrasca date
ya veloz; si hilar la servil tarea,
sangre de reina,

            no prefieres, y a ama extranjera darte
            concubina.” Venus se hallaba al lado
de quejosa riéndose en falso, y su hijo,
su arco depuesto.

            Luego, habiendo mucho reído, dijo:
“Te abstendrás de iras y bruscas riñas,
cuando el toro que odias te dé sus cuernos
que quebrarías.

            Ser la esposa ignoras de Jove invicto;
            deja tu sollozo, a llorar aprende
bien tu gran fortuna: tendrá tu nombre
parte del mundo”.



 Fotografía de Madame Yevonde, Europa, 1935






En la oda de Horacio que hemos leído, Europa no ha sido totalmente abducida, sino seducida por el toro bravo, lo que explica sus sentimientos de culpabilidad, como si ella misma fuera responsable de haberse dejado arrastrar por la fuerza descomunal del amor en forma de poderosa y bravía res. 

Son muchos los pintores que han plasmado en sus lienzos el rapto de Europa en todos los tiempos, desde Tiziano, como hemos visto arriba, hasta Picasso, por ejemplo, o Botero entre los contemporáneos. Podéis comprobarlo de un modo muy sencillo escribiendo "rapto de Europa" en el buscador de imágenes de Google,  y  admirando la cantidad de tratamientos gráficos tanto antiguos como modernos que hay sobre el tema que nos ocupa.  

(Maarten de Vos, El rapto de Europa, 1590)

El simbolismo de esta princesa fenicia, por otra parte, está abierto a toda clase de sugerencias e interpretaciones: "ex Oriente lux" dice el proverbio latino, que significa que de Oriente nos viene la luz del sol, como vienen de Oriente los Reyes Magos, en la tradición cristiana, a adorar al recién nacido... Y de Fenicia, en concreto, tomaron los griegos algo tan importante y crucial para nuestra cultura como el alfabeto, que es el origen del abecedario latino que empleamos hoy casi universalmente.  Así que de Oriente nos vino, al menos, la escritura alfabética, y con ella el comienzo de la historia humana propiamente dicha.
 
(Valentin Serov, Europa, 1910)

Los mitos modernos, tales como el Progreso, Europa, la Democracia, los Mercados... y un larguísimo etcétera son mucho más prosaicos que los antiguos, como podéis comprobar, pero no menos poderosos y más dogmáticos, por lo que no es mal ejercicio des-miti-ficarlos, es decir, analizarlos, disolverlos como si de un análisis químico se tratara. Nos exigen no sólo la fe ciega de que creamos en ellos sin ponerlos nunca en tela de juicio, como antes hemos dicho, sino también  que hagamos algún sacrificio que otro en sus altares,  sacrificio que a veces consiste en nuestro propio holocausto.

 Rapto de Europa, Botero (1995)

"Somos conscientes de los sacrificios exigidos para fortalecer Europa", ha dicho recientemente un prohombre del Estado y político de las finanzas elegido democráticamente. Lo ha dicho en pleno siglo XXI de la era moderna. Ha querido decir que hay que fortalecer el dogma de un artículo de fe, un mito ("Europa"), que hay que darle credibilidad -ahora no dicen "fe", que suena a religión, sino "credibilidad", que es lo mismo pero parece más moderno y distinto porque,  frente a la monosilábica "fe",  la "credibilidad" tiene nada más y nada menos que cinco sílabas, lo que le da mucha más enjundia a la palabra. Hay que fortalecer a Europa, ha dicho,  aunque exija en sus aras y a tumba abierta  el sacrificio de todos los europeos.


En la moneda griega de dos euros figura hoy, qué paradoja, el rapto de Europa, dando a entender mucho más de lo que parece que representa. ¿No será acaso el toro bravo hoy en día una metamorfosis no ya del obsoleto Júpiter o del no menos rancio Zeus, sino del propio Euro, la "moneda única" que es la última epifanía del poderoso caballero Don Dinero (Quevedo dixit), o Das Kapital, que diría don Carlos Marx, el nuevo, único y moderno dios verdadero que rige los destinos no sólo de la llamada comunidad o unión europea,  que necesita estar constantemente fundándose y refundándose,  sino también del mundo mundial entero? 

Una muestra del humor genial de Forges abunda sobre el mismo tema, muestra el moderno "rapto" de Europa.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Un poco de humor


-No te está "copiando el look", se llama Zeus y, para colmo, está aquí desde antes que nosotros.

oOo


lunes, 5 de septiembre de 2011

Cántabros vs. romanos, romanos vs. cántabros

Un año más se ha celebrado en Los Corrales de Buelna el ya tradicional desfile que trata de conmemorar las guerras cántabras. Este año ha sido el domingo 4 de septiembre. Conviene recordar, por si hay alguien que no se ha enterado bien todavía, que las guerras cántabras se saldaron con la victoria de las legiones romanas sobre las tribus cántabras y con un proceso de romanización bastante más intenso que lo que hasta ahora se había pensado, por lo que estamos celebrando no una victoria sino una derrota militar desde el punto de vista de nuestra comunidad autónoma. 

Los cántabros que no murieron en combate fueron vendidos como esclavos. De su lengua, que nunca se escribió, no queda más que algún vestigio en la toponimia, pero ninguna palabra viva.  Ahora que se habla tanto de recuperar la memoria histórica, conviene que no nos olvidemos de exhumar lo que pasó por estos pagos hace dos milenios: la derrota militar, supuso una romanización muy intensa: se construyeron ciudades como Julióbriga, se trazaron calzadas que todavía atraviesan nuestra región, se construyeron lujosas villas cerca del mar, algunas con sus propias termas, se explotaron minas de hierro, como la de Cabárceno, y, gracias a la victoria romana hablamos y escribimos la lengua que ahora escribimos y hablamos.

Os dejo algunas fotos de lo impresionante que fue el desfile de este año, un desfile que cada vez gana más colorido y espectacularidad.  La fiesta está ya reconocida de especial interés turístico.

(La calidad de las imágenes no es muy buena, porque están tomadas con un teléfono móvil, pero dan idea de lo que ha sido el desfile que completó el desembarco de la flota romana celebrado la semana pasada en Santander. Puedes verlas ampliadas apretando el ratón sobre ellas).

viernes, 26 de agosto de 2011

La asamblea de las mujeres

Aquí tenéis unas escenas de la comedia de Aristófanes La asamblea de las mujeres o Las asambleístas, que leímos y pudimos ver este año en el Palacio de Festivales de Santander,  tal como se ha representado este verano en el "marco incomparable" del teatro romano de Mérida, al aire libre. El mismo montaje se representa ahora mismo en Madrid. 







Así daba cuenta la televisión del estreno en la siguiente noticia:



miércoles, 17 de agosto de 2011

¿A qué suena Shakespeare?

Shakespeare es un gran poeta, y eso, que lo saben muy bien los ingleses y lo reconoce todo el mundo, corremos el peligro de olvidarlo nosotros si no lo leemos en inglés y sí en traducciones castellanas en prosa, porque es como si sólo nos llegara de esa forma el contenido,  la letra, diríamos, de la canción,  y nos olvidáramos del ritmo y de la música, que es esencial a la poesía.



Como poeta, utiliza el verso decasílabo yámbico, el verso preferido de la poesía inglesa, que por su final agudo se convierte en endecasílabo yámbico castellano, ya que se cuenta una sílaba más en el cómputo. El ritmo yámbico es el del tictac del reloj. Un ejemplo de Shakespeare, tomado del poema El rapto de Lucrecia, del que habábamos el otro día, puede ser:

“against the golden splendour of the sun”

Que se deja traducir muy bien, imitando el metro y su ritmo, literalmente así:

“contra el dorado resplandor del sol”

Pero hay que tener en cuenta que el cómputo silábico medio de las palabras españolas es bastante más largo que el de las inglesas, por lo general monosilábicas o bisílabas, por lo que sería prácticamente imposible hacer una versión fiel del inglés de Shakespeare en verso endecasílabo castellano. Ha sido posible en el ejemplo de arriba, pero es la excepción que confirma la regla.

Para solventar esta dificultad, los traductores que quieren conservar el verso -metro y ritmo- en su traducción y no quieren recurrir a la socorrida prosa para hacer una versión de un poeta o al llamado “verso libre”, que es prosa disimulada en renglones truncados,  tienen que ingeniárselas recurriendo a un tipo de verso más largo. Algunos han echado mano del alejandrino o verso de catorce sílabas, dividido en dos hemistiquios de siete cada uno.

Otros han optado por otra vía. Agustín García Calvo, que recibió el premio nacional de traducción por el conjunto de su obra en el año 2006,  por ejemplo,  tradujo los Sonetos de Shakespeare y se decantó por el trisdecasílabo yámbico, un verso de trece sílabas, tres más que el que usa Shakespeare, que conserva el ritmo yámbico del original, y que permite traducir el inglés y guardar la rima. 

Si tomamos una estrofa de El rapto de Lucrecia, una Rima Real (Royal Rhyme), que antes del cisne de Avon cultivó Geoffrey Chaucer (1340-1400) y que por ello se conoce también como estrofa chauceriana, que consta de siete decasílabos yámbicos con rima consonante, distribuidos generalmente ABABBCC, se nota en seguida que para traducir la letra, el contenido, necesitamos un verso un poco más largo, que nos permita asimismo conservar la rima y el ritmo yámbico:

“My honour I´ll bequeath unto the knife
That wounds my body so dishonoured.
‘Tis honour to deprive dishonoured life;
The one will live, the other being dead.
So of shame’s ashes shall my fame be bred;
For in my death I murder shameful scorn.
My shame so dead, mine honour is new born”.


 Esta podría ser una versión rítmica de la estrofa de arriba:

"Mi honor lo legaré al puñal, que a mí la herida
Del cuerpo tan envilecido deje abierta;
Honra es privarse de una deshonrada vida;
El uno vivirá, yaciendo la otra muerta.
Se hará de ascuas de infamia así mi fama cierta;
Pues con mi muerte mato la inmoral deshonra,
Muriendo así mi deshonor, renace mi honra."




lunes, 1 de agosto de 2011

Cacoyannis


Ha muerto el otro día Michael (o mejor Mijalis, que era su nombre griego) Cacoyannis a los ochenta y nueve años de edad, un director de cine que será recordado por sus muchas películas, y, sobre todo, tal vez por una, por Zorba el griego (1964), de la que ya hemos hablado aquí, espléndida adaptación de la novela del mismo nombre, un clásico de la literatura griega moderna. Cacoyannis, chipriota de nacimiento, es considerado por las autoridades griegas uno de los artistas modernos que mejor han representado el alma griega en el mundo

Pero no hay que olvidar tampoco las muchas versiones que hizo de tragedias griegas, que llevó a la gran pantalla, por ejemplo Las troyanas (1971), de Eurípides, con Katharine Hepburn, Vanessa Redgrave e Irene Papas. O Electra (1962), que se considera la tragedia que mejor ha sido llevada al cine.  Otra de las  que llevó a la gran pantalla en 1977 fue Ifigenia, también de Eurípides,  de la que os cuelgo este fragmento en griego moderno con subtítulos en inglés. 

Recordad que Ifigenia era la hija de Agamenón, a la que este rey griego no dudó en  sacrificar dándole la muerte para poder zarpar a Troya con todas sus tropas, pues los dioses le habían castigado a no poder hacerlo por haber matado un ciervo consagrado a la diosa Ártemis. La ausencia de vientos impedía que las naves griegas desplegaran sus velas y pudieran hacerse a la mar para ir a la guerra que él ambicionaba.


lunes, 25 de julio de 2011

La violación de Lucrecia


Siguiendo con el teatro clásico, los días 20, 21, 23 y 24 de agosto, tendremos la oportunidad de ver dentro del programa del Festival Internacional de Santander,  estamos de enhorabuena, La violación de Lucrecia, de William Shakespeare, un monólogo dramático interpretado por una de nuestras mejores actrices, Nuria Espert,  capaz de llenar ella sola con su voz, talento y presencia todo un escenario. 

Son muchas las obras de Shakespeare que se han inspirado en pasajes de la historia romana: Tito Andrónico, Julio César, Antonio y Cleopatra, Coriolano... y, cómo no, este poema narrativo que nos llega ahora, que trata de un hecho mitad histórico mitad legendario en el que los romanos cifraban el fin de la monarquía y el comienzo de la república. 

Sexto Tarquinio, el hijo del que será el último de los siete reyes de Roma, se presenta en la ciudad y pierde el sentido ante la belleza de la esposa de su amigo Colatino, la casta Lucrecia, deslumbrado por la "voluptuosa castidad y la casta voluptuosidad" de la mujer,  que lo recibe hospitalariamente. Tarquinio, al día siguiente se introduce furtivamente en el dormitorio de Lucrecia por la noche, espada en mano.  Lucrecia, que estaba dormida, se despierta y le implora; Tarquinio la acosa con terribles amenazas y, finalmente,  la viola. 

 

Lucrecia hace venir a su esposo Colatino y a su padre, y les exige venganza. Cuando llegan ellos, Lucrecia se suicida. No podía vivir una vez perdido su honor, de lo que no se sentía culpable pero sí merecedora de castigo, por lo que se clava un cuchillo en el pecho.  Se produce una disputa entre Colatino y el padre de Lucrecia. Interviene finalmente Bruto, compañero de Colatino, que sacando el cuchillo del pecho de Lucrecia, lo levanta al cielo jurando que expulsará de Roma a la impía familia de los Tarquinios. En el año 509 antes de Cristo, fue, efectivamente, expulsado de Roma Tarquinio el Soberbio y toda su familia,  proclamándose la república, que habría de durar quinientos años todavía.
 
Tanto la violación como el posterior suicidio de Lucrecia han sido temas  a los que han recurrido numerosísimas veces los pintores de diferentes épocas, desde que Tito Livio nos narrara magistralmente en su Ab urbe condita la historia de esta heroína, una mujer que aunque no se sentía culpable, sí se creía merecedora de castigo. Arriba, un ejemplo de Lucas Cranach el viejo (1532). 

martes, 19 de julio de 2011

¡Se alza el telón!

Una buena noticia para los amantes del teatro en general y del clásico griego en particular es la representación que tiene lugar en estos días en Madrid, en el Teatro Español,  hasta el 24 de julio, de Los Persas de Ésquilo en versión del poeta Jaime Siles. Los Persas es la primera tragedia griega que conservamos, escrita hace dos mil quinientos años por Ésquilo, que constituye un manifiesto contra todas las guerras.

Tiene dos particularidades, además: su temática es histórica (la derrota del ejército persa de Jerjes por los atenienses; el propio Ésquilo había participado en las batallas de Maratón, que da nombre a la célebre carrera, y, quizá, en la de Salamina también contra las tropas invasoras) y no mitológica, como será habitual en las tragedias posteriores; y   que, escrita por un griego,  se pone en el lugar de los vencidos, los persas, que dan título a la tragedia, y expresa como muy pocas obras una compasión hacia los enemigos, con un tratamiento teatral bastante respetuoso hacia su dolor y su derrota.
 
Si no podemos ir a verla, aquí tenemos unas imágenes sobre el montaje de esta obra:



Se representará también la comedia La asamblea de mujeres, de Aristófanes, que pudimos nosotros ver el otoño pasado en el Palacio de Festivales, pero esta vez se trata de una gran coproducción del Festival de Mérida y del grupo Smedia, que se podrá disfrutar en el teatro Compac Gran Vía de Madrid del 18 de agosto al 11 de septiembre. Este es el cartel de la comedia:




sábado, 2 de julio de 2011

Plaza Sýntagma

Últimamente suena mucho en la televisión y en la radio y se lee también en los periódicos el nombre de esta céntrica plaza de la capital griega, donde  se encuentra el parlamento. ¿Qué pasa allí para que se hable tanto de ella?  En ella, tomada literalmente por la policía, se manifiestan los indignados atenienses en contra de las medidas adoptadas por el gobierno heleno y refrendadas por dicho parlamento, un parlamento que debería representar, se supone, la voluntad popular y que representa más bien lo que por estos pagos nuestros se ha llamado la "lógica (sic) de los mercados". Nunca ha habido un divorcio tan  grande entre el pueblo y sus supuestos representantes, unos políticos que, más que políticos, son economistas, hasta tal punto se han confundido el Estado y el Capital.

¿Quiere decir algo "sýntagma" en griego? En efecto, la palabra nos suena muy culta, muy técnica pero, aunque sea un helenismo, no nos suena extraña. "Sýntagma" es el resultado de la acción de "syntasso" o "syntatto",  que significa "constituir"; por lo tanto quiere decir "constitución". La plaza de la que tanto hablan es la Plaza de la Constitución. 


En gramática usamos este término cuando hablamos de grupos "sintagmáticos",  es decir,  constitutivos de una frase; sintagmas son las palabras o agrupamientos de palabras que tienen una misma función y que analizamos, descomponemos, separando sus elementos constituyentes,  cuando practicamos el análisis sintáctico, precisamente. La sintaxis se ocupa del estudio de los sintagmas.

Volviendo a la actualidad griega, de la que tanto se habla estos días,  mientras los políticos votan que sí a las imposiciones de los mercados, dos manifestantes  frente al parlamento y a la policía que lo custodia,  muestran una pancarta que expresa la voluntad popular,  y que dice, en la lengua de Homero: "óji", o sea, ¡No!


lunes, 27 de junio de 2011

"Actuemos ecológicamente"


Os presento un documento audiovisual excepcional. Setenta y siete artistas griegos, en cuarenta localizaciones diferentes de la región del Ática, donde está enclavada la capital de Grecia, han puesto música, cantan e interpretan una obra maestra de la literatura griega "moderna", el "Erotókritos" de Visentsos Kornaros (1553-1613). Se mezclan extraordinariamente voces, instrumentos y estilos musicales antiguos y modernos, y nos deleitan durante poco más de 10 minutos en defensa de la ecología.
El proyecto se titula “Actuamos ecológicamente” y, según dicen sus promotores “el arte (y muy especialmente, la música) tiene la fuerza de inspirar y de unir a las personas para conseguir objetivos comunes... ...Con la creación de este vídeo pretendemos despertar y dinamizar la sensibilización y la acción para conservar y mejorar la calidad del medio ambiente y de la vida misma. Porque cuando decimos medio ambiente, no nos referimos solamente al medio ambiente natural sino también al social y al cultural... .Deseamos que no se enciendan más chispas en nuestros bosques, sino que se extienda cada día más la "chispa" que desde hace poco tiempo ha prendido en nuestras plazas".

Algunos de los artistas que participan en el vídeo, y que son una buena muestra del panorama musical helénico actual, que van desde la música tradicional al jazz, el hip hop o el rock, son Psarandonis, Yannis Kótsiras, Melina Kaná, Marza Frintzila, Stavros Siolas, Manos Pirovolakis, Pandelís Zalassinós, Lizeta Kalimeri, Maro Markelu, Manos Ajalinotópulos, Eleni Tsaligopúlu y el recientemente desaparecido Manolis Rasulis, a cuya memoria sus compañeros han querido dedicar el vídeo.