miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿Por qué Grecia? (Pedro Olalla)


Os propongo ver y escuchar la conferencia audiovisual, y lección magistral en el mejor sentido de la expresión, de Pedro Olalla sobre la importancia de Grecia y lo griego en la configuración de nuestra cultura.


El asturiano y embajador del helenismo, como le han llamado algunos, Pedro Olalla es autor, además de fotógrafo, del libro "Atlas mitológico de Grecia", una obra en la que estuvo trabajando a lo largo de seis años, viajando por  toda la Hélade y escribiendo y fotografiando cada lugar que visitaba; un singular acercamiento al mito griego a través de su geografía y de sus antiguos testimonios literarios.

En esta videoconferencia titulada "¿Por qué Grecia?", se conjuntan bellísimas imágenes, que son fotografías propias del autor, con música y palabras que nos hablan del origen de la filosofía entendida siempre como amor por la sabiduría -y nunca como posesión exclusiva y excluyente de la verdad-, de  una espiritualidad sin dogmas ni fanatismo religioso, de la democracia como un objetivo nunca alcanzado, de la ciudadanía y la libertad, de la historia, de la tragedia y de los mitos, de la maravilla de nuestro sistema alfabético de escritura, de la medicina, del deporte y el espíritu deportivo, del arte, la escultura, arquitectura, la música, de la belleza del cuerpo humano, de la medicina, y del ideal  humanista.

Nos habla Pedro Olalla, en definitiva, ahora que tanto se nos insiste desde los medios de comunicación en la deuda griega, a lo largo de los cuarenta minutos que dura su exposición,  de lo que nosotros le debemos a Grecia, de nuestra deuda, de la deuda impagable, nunca mejor dicho porque no se puede pagar ni con todo el oro del mundo,  que todos nosotros tenemos contraída con Grecia.



lunes, 17 de diciembre de 2012

In dulci jubilo (versión instrumental)

Un villancico para felicitarnos -sí, yo también me incluyo- la Navidad. Se trata de In dulci iubilo (o In dulci jubilo, con jota, como lo veréis casi siempre escrito, que quiere decir "En sosegada alegría") en versión instrumental a cargo de Mike Oldfield que toca todos los instrumentos en su legendario y mítico álbum de 1973 titulado  Tubular Bells o Campanas Tubulares, lanzado al mercado cuando Mike sólo tenía 17 años.


In dulci jubilo (versión de Moya Brennan)

In dulci jubilo es un villancico no muy conocido en España, pero sí muy apreciado en el mundo anglosajón, sobre todo en Inglaterra e Irlanda. Aquí podeís escucharlo en la versión cantada de Moya Brennan, una cantante irlandesa, que lo interpreta  cantando como un ángel en su versión original del siglo XIV,  una mezcla de inglés antiguo y latín. La letra dice así (en la columna de la derecha os traduzco lo que está en latín en la izquierda):

In dulci jubilo En sosegada alegría
Let us our homage show
Our heart's joy reclineth

In praesepio En un pesebre
And like a bright star shineth
Matris in gremio En el seno de su madre
Alpha es et O Eres Alfa y Omega
Alpha es et O Eres Alfa y Omega


O Jesu parvule Oh  Jesús chiquitín
I yearn for Thee alway
Hear me, I beseech Thee

O puer optime Oh niño buenísimo
My prayer, let it reach Thee
O Princeps gloriae Oh Pncipe de la gloria
Trahe me post te Llévame tras ti
Trahe me post te Llévame tras ti


O Patris caritas Oh amor del Padre
O Nati lenitas Oh ternura del Hijo que ha nacido
Deeply were we stained
Per nostra crimina Por nuestros pecados
But Thou for us hast gained
Caelorum gaudia Los gozos de los cielos
Oh that we were there
Oh that we were there



Ubi sunt gaudia ¿Dónde están los gozos? 
If that they be not there?
There are angels singing

Nova cantica Nuevas canciones
There the bells are ringing
In Regis curia En la corte del Rey
Oh that we were there
Oh that we were there





lunes, 3 de diciembre de 2012

La huella del griego en el Instituto

Casi todo lo que estudias en el instituto son palabras griegas. Esas palabras raras, que parecen todas iguales, tan difíciles a veces y tan esdrújulas, tan científicas de los libros de texto y que utilizan los profesores cada dos por tres en sus clases son vocablos griegos, como griegas son las letras de nuestro abecedario con que se escriben, letras que los romanos tomaron de los griegos (y los griegos, a su vez,  de los fenicios), por eso nuestro abecedario es un alfabeto en realidad. Y es que seguimos hablando y escribiendo griego sin darnos cuenta.Y si nos empecinamos en no darnos cuenta resultaremos, inevitablemente, unos an-alfabetos.

Quizá convenga saberlo, quizá convenga recordarlo, quizá convenga tenerlo en cuenta, ahora que nos amenazan desde arriba, de donde no puede venir nada bueno,  con una nueva reforma del sistema educativo, otra más, que, por lo pronto, conlleva la desaparición de la Cultura Clásica en la ESO y del Griego en el Bachillerato. Una pena. Ya decía Menéndez Pelayo que algo tenían en común en España los liberales y los conservadores y  era lo único en lo que coincidían: la hostilidad al griego. Una pena.

He aquí dos preciosos carteles tomados del blog Didáskalos que nos recuerdan la impronta y la importancia del griego. 




viernes, 2 de noviembre de 2012

La última lección del curso




Crónica de la conferencia -o charla como preferiría llamarla el Maestro- que no llegará a ser impartida en el Instituto a final del curso, y que hubiera dado pie a un animadísimo debate. 

«Vengo aquí a hablar en contra de lo que os enseñan todos los días en todas partes, en este mismo Instituto, por ejemplo, y en vuestras casas y en la televisión, en contra de la fe que os inculcan y de la atención que debéis dispensar al futuro, a vuestro porvenir. Porque vamos a hablar de lo que os dicen que más importa, de lo único que importa, de vuestro futuro.” 

La voz profunda del viejo profesor, un octogenario pletórico de vida, irrumpe en el auditorio del Instituto y suena solemne captando enseguida la atención del público adolescente. Habla la voz de la experiencia frente a una masa de alumnos de primero y segundo de Bachillerato, que se preparan para afrontar los exámenes de fin de curso, la transición inventada hacia ese mañana predicado que nunca se alcanza.

El Maestro, no poco bohemio a juzgar por su aliño indumentario un tanto hippy,  no sólo lanza mensajes antisistema a los jóvenes hambrientos de rebeldía sino que consigue que calen en sus cerebros, incluso un viernes a esa última hora de clase de la semana que es la más difícil de impartir. 

Dicen que es un poeta y un filósofo presocrático, y un filólogo y un dramaturgo y un catedrático de latín que fue expulsado por Franco de la Universidad,  y no se sabe cuantas cosas más, toda una eminencia...

Su sermón del predicador laico no es nuevo, pero logra azuzar las mentes de la concurrencia. Se dirige a los «no estúpidos, a los disidentes e incrédulos, al que duda aunque sea con el miedo irracional de no saber dónde apoyarse". 

A mitad de su intervención, se abre un turno de coloquio. Una alumna de 2º de Ciencias levanta la mano y lamenta: «Sabemos que estamos haciendo lo que nos dictan pero no tenemos alternativa. De una manera o de otra siempre vamos a estar dentro del sistema, del que no puede salirse uno». «Intentar matar la fe es difícil, pero a veces basta con quebrantarla un poco», le contesta el viejo profesor, que comienza a despotricar a continuación contra la Democracia, el régimen actual de «administración de la muerte», según sus propias palabras. "La democracia mata al pueblo, porque parte de una idea falsa: se basa en el voto y eso presupone fe en que uno sabe lo que quiere y adónde va, y en que el  sufragio universal  es la expresión de ese saber". 

"¿Pero no es cierto, señor García Calvo, que usted luchó contra la Dictadura de Franco, apoyando al movimiento estudiantil de los años sesenta del siglo pasado junto con Tierno Galván y Aranguren, en favor de la Democracia?" Le interrumpe un profesor joven que acompaña a sus alumnos. 

"Es cierto lo primero,  la parte negativa de tu pregunta, que aquello fue una lucha contra la Dictadura, pero no lo segundo, la parte en la que afirmas que fue "en favor de la Democracia", es más, la Democracia es el nombre del régimen actual de administración del futuro, o sea, de la muerte, que padecemos, es decir, la Dictadura contra la que lucha ahora el pueblo, o lo que quede en nosotros de pueblo que no existe." Asevera el Maestro, dejando más que pensativo a todo el auditorio con la paradoja que acaba de lanzar de que la Democracia es la nueva Dictadura, por eso el ha apoyado también el Movimiento 15-M, como saca a relucir, desde el principio, asistiendo todos los jueves a la Puerta del Sol. 

Su razonamiento se cuela por las rendijas de la cotidianidad de los muchachos de forma inmediata. «El instituto, los padres, los exámenes, los medios de comunicación, os van matando, comiendo la posibilidad de curiosidad, de vivir, porque todo está con las miras puestas en aprobar, en tener un título universitario, conseguir un puesto de trabajo y traer hijos para la gloria», argumenta.


«¿Dice entonces que asumamos el "carpe diem"?», se cuestiona una estudiante de 1º de Humanidades, que cita el verso de Horacio. Pero ese es para el filósofo otro error en el que suele tropezar la sociedad actual. «Nadie es dueño de pasárselo bien, ni siquiera de saber lo que va a pasar. Sólo somos dueños del ¡no!».

El debate «contra el futuro» empieza a animarse en la Biblioteca del Instituto con numerosas intervenciones. Salen a relucir múltiples temas como la profilaxis, el poder establecido, el sentido de la vida o el hastío. El abuelo se siente cómodo frente a un público virgen de esquemas, colmado de inquietudes. «Al luchar contra la fe estamos quitando estorbos para que las posibilidades sean infinitas e imprevistas», sentencia, citando a Machado: "Caminante,  no hay camino, /  se hace camino al andar".

Con sus ochenta y seis años, el Maestro al igual que cuando tenía 40, detesta el concepto de la espera. A los discentes, con 17, les aguarda un futuro «incompatible» con el vivir. «Es la mentira principal y el arma fundamental que el régimen emplea para someteros, para que no pase nada inconveniente», subraya el catedrático.

Pero se acerca el final y la última lección suena como un bálsamo reparador: «El Poder, para alegría nuestra, nunca lo puede todo, nunca lo consigue del todo. El proyecto mortífero no siempre fructifica. Hay voces que saben decir que no.”

El mundo contemporáneo subraya las exclamaciones, pero se olvida con demasiada frecuencia de los interrogantes. Son pocos los que se cuestionan las cosas. Los niños que preguntan, cada vez más escasos, son de oro.  Y es cierto que preguntarse es, por supuesto, más difícil que dar una respuesta cualquiera, pero contestar a la pregunta reconociéndose casi de inmediato en una respuesta no hace más que matar la pregunta. "Y precisamente es la pregunta lo que importa, lo que no debe morir nunca, lo que debe vivir".

Agustín García Calvo, el más joven de todos los viejos profesores, acaba de morir a los ochenta y seis años en su Zamora natal el día de Todos los Santos. No llegó a impartir la conferencia o charla, como él hubiera preferido, de la que acabo de ofreceros la crónica.  Sus palabras, sin embargo, están vivas porque,  como dijo muchas veces, en la lengua, que es del pueblo, no manda nadie, ni  siquiera Dios, ni tampoco la muerte, esa que ahora se lo ha llevado a él, esa que "nadie la llama y viene, como el viento;  saberla,  nadie la sabe,  porque no tiene nombre ni mandamiento".

Os dejo este vídeo en el que Amancio Prada canta uno de los poemas más bellos de Agustín García Calvo: "Tú,  cuya mano", al que puso música Chicho Sánchez Ferlosio.



martes, 16 de octubre de 2012

Moratín y las Musas



Segunda actividad del plan lector de 4º de ESO: 
Lee en primer lugar el soneto y después la Elegía a las Musas de Leandro Fernández de Moratín (1760-1828) y responde a las preguntas:



Así aparecen caracterizadas (y simplificadas de 9 a 5, de izquierda a derecha: Calíope, Melpómene, Clío, Terpsícore y Talía) las Musas en  Hércules, la película de la factoría de Walt Disney.

     Sabia Polimnia en razonar sonoro
verdades dicta, disipando errores;
mide Urania los cercos superiores
de los planetas y el luciente coro.

   Une en la historia al interés decoro
Clío, y Euterpe canta los pastores;
mudanzas de la suerte y sus rigores
Melpómene feroz, bañada en lloro;

   Calíope victorias; danzas guía
Terpsícore gentil; Erato en rosas
cubre las flechas del Amor y el arco (1);

   pinta vicios ridículos Talía
en fábulas, que anima, deleitosas,
y ésta le inspira al español Inarco (2).


(1) El arco y las flechas son los símbolos del Amor con mayúscula, al que los romanos personificaron como Cupido y los griegos denominaron Eros, de donde deriva la palabra "erotismo".
(2) Inarco es el pseudónimo o nombre artístico que utilizaba Moratín, el autor del soneto.   


 COMENTARIO:
1.-Si Talía es la musa que "inspira al español Inarco", como dice el último verso del soneto, ¿a qué género literario se dedica especialmente Moratín? ¿Cómo caracteriza ese género literario?

oOo

 Moratín pintado por Goya. 


Siguiendo con Moratín, vamos a leer ahora su célebre "Elegía a las Musas", en versos endecasílabos,  considerada por algunos críticos como una de las mejores poesías escritas en lengua castellana,  donde el poeta se lamenta de no haber sido constante en su labor literaria por culpa de los acontecimientos bélicos derivados de la Guerra de la Independencia  y de no tener la misma inspiración y el mismo vigor para seguir escribiendo cuando ya ha llegado a su vejez: 




Esta corona, adorno de mi frente, 
esta sonante lira y flautas de oro
y máscaras alegres, que algún día
me disteis, sacras(1) Musas, de mis manos
trémulas(2) recibid, y el canto acabe,
que fuera osado (3) intento repetirle.
He visto ya cómo la edad ligera,
apresurando a no volver las horas,
robó con ellas su vigor al numen(4).
Sé que negáis vuestro favor divino
a la cansada senectud (5), y en vano
fuera implorarle; pero en tanto, bellas
ninfas (6), del verde Pindo habitadoras,
no me neguéis que os agradezca humilde
los bienes que os debí. Si pude un día,
no indigno sucesor de nombre ilustre,
dilatarle famoso, a vos fue dado
llevar al fin mi atrevimiento. Sólo
pudo bastar vuestro amoroso anhelo
a prestarme constancia en los afanes
que turbaron mi paz, cuando insolente,
vano saber, enconos (7) y venganzas
codicia y ambición la patria mía
abandonaron a civil discordia.

Yo vi del polvo levantarse audaces
a dominar y perecer tiranos,
atropellarse efímeras (8) las leyes
y llamarse virtudes los delitos.
Vi las fraternas (9) armas nuestros muros
bañar en sangre nuestra, combatirse
vencido y vencedor, hijos de España,
y el trono desplomándose al vendido
ímpetu popular. De las arenas
que el mar sacude en la fenicia Gades(10),
a las que el Tajo lusitano(11) envuelve
en oro y conchas, uno y otro imperio,
iras, desorden esparciendo y luto,
comunicarse el funeral (12) estrago.
Así cuando en Sicilia el Etna ronco
revienta incendios, su bifronte cima
cubre el Vesubio en humo denso y llamas,
turba el Averno (13)  sus calladas ondas;
y allá del Tibre (14) en la ribera etrusca
se estremece la cúpula soberbia,
que da sepulcro al sucesor de Cristo.
 
¿Quién pudo en tanto horror mover el plectro(15)?
¿Quién dar al verso acordes armonías,
oyendo resonar grito de muerte?
Tronó la tempestad; bramó iracundo
el huracán, y arrebató a los campos
sus frutos, su matiz; la rica pompa
destrozó de los árboles sombríos;
todas huyeron tímidas las aves
del blando nido, en el espanto mudas:
no más trinos de amor. Así agitaron
los tardos años mi existencia, y pudo
solo en región extraña el oprimido
ánimo hallar dulce descanso y vida.
 
Breve será, que ya la tumba aguarda
y sus mármoles abre a recibirme;
ya los voy a ocupar… Si no es eterno
el rigor de los hados(16), y reservan
a mi patria infeliz mayor ventura,
dénsela presto (17), y mi postrer (18) suspiro
será por ella… Prevenid en tanto
flébiles (19) tonos, enlazad coronas
de ciprés funeral, Musas celestes;
y donde a las del mar sus aguas mezcla
el Garona opulento, en silencioso
bosque de lauros y menudos mirtos,
ocultad entre flores mis cenizas.
 

oOo

(1) sacro: sagrado
(2) trémulo: tembloroso 
(3) osado: atrevido
(4) numen:  inspiración del artista o escritor
(5) senectud: vejez
(6) ninfa: divinidades femeninas de las aguas, bosques y selvas, y, por extensión, joven hermosa.
(7) encono: odio, rencor muy profundo.
(8) fraterno: perteneciente o relativo al hermano, de "frater", hermano en latín.   
(9) efímero: que dura muy poco, en principio sólo un día.
(10) Gades: nombre antiguo de Cádiz, cuyos habitantes se denominan gaditanos. 
(11) Lusitania: nombre que dieron los romanos a gran parte de Portugal y Extremadura.
(12) funeral: fúnebre, mortuorio, relacionado con la muerte. 
(13) Averno: nombre que los griegos y romanos daban al infierno, lugar de castigo eterno donde habitaban los espíritus de los  malvados.
(14) Tibre: Tíber, río que pasa por Roma.
(15) plectro: púa que usaban los antiguos para tocar instrumentos de cuerda en general y la lira en particular, de donde significa también inspiración poética, porque la poesía se acompañaba de la lira, de donde le viene el nombre de lírica.
(16) hado:destino fatal del que uno no puede librarse.
(17) presto: rápido, pronto.
(18) postrero: último
(19) flébil: lamentable, triste, deplorable
(20) Garona: río francés.

COMENTARIO:
(1) Si una elegía es una composición poética que "lamenta la muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno de ser llorado", ¿qué lamenta Moratín en este poema?
(2) ¿Qué visión da de España Moratín en la segunda parte del poema, donde empieza "Yo vi del polvo..."?
(3) ¿Qué quiere decir el verso "¿Quién pudo en tanto horror mover el plectro?"?
(4) ¿En qué país sugiere el poeta que serán ocultadas sus cenizas? ¿A qué crees que puede deberse?

sábado, 29 de septiembre de 2012

Romance de Rómulo y Remo




El poeta Juan de la Cueva  versificó  y publicó en 1587 la leyenda de Rómulo y Remo que Tito Livio había transmitido en prosa latina en su obra Ab urbe condita (Desde la fundación de la Ciudad),  romanceándola en versos castellanos octosílabos con rima asonante  en -ea en los versos pares del siguiente modo: 

  Con las vírgenes vestales(1) está la hermosa Rea,
Que su tío el rey Amulio allí la tiene por fuerza,
Desterrándole a su padre contra justicia y clemencia,
Por quitarle el reino Albano(2), que era suyo por herencia (…)
La triste Rea quedando huérfana y por fuerza opresa,
La cual consumía su vida lastimada de su ofensa,
Pidiendo venganza al cielo de su estrechez y miseria,
Desesperada del miedo que darle remedio pueda.


 Así pintó Rubens el acoso del dios Marte a la doncella Rea Silvia junto al fuego sagrado de la diosa Vesta.

Estando así en el convento de la religiosa Vesta(3),
Entre su virgíneo coro la virgen vestal profesa,
El hijo del alto Jove(4), que preside en las peleas,
El sangriento horror, dejando las armas y trompas bélicas,
A la terneza de amor todo su furor sujeta,
Viendo la beldad(5) divina de la virgen vestal Rea;
Y forzado al dulce fuego, que al más fuerte señorea,
El poderoso dios Marte ciego y cativo(6) se entrega;
Que en las contiendas de amor ninguna fuerza aprovecha.
 Dio lugar a la memoria el dios fiero de la guerra,
Trabando consigo mismo de las guerras la más fiera,
Entre amor y su deseo, que el uno y otro le apremian,
Dándole el amor esfuerzo,  y el deseo temor y pena;
Natural cosa al que ama,  es temer lo que desea,
Cual al dios Marte, sucede, que lo que desea, recela.
Puesto el tracio dios(7) horrible en esta horrible contienda,
Temiendo y orando a un punto, cosa en el que ama cierta,
Sujeto a su voluntad rompió del temor la cuerda
Dejando al libre deseo suelta a su querer la rienda:
Y así puesto en asechanza a la vestal Rea acecha,
Y hallándola sola un día  a gozar de ella se apresta;
Que no le otorga su fuego, para aguardar más, licencia.
Llegó a ella y por la mano, sin descubrirse quién era,
La asió, y ella pavorosa la voz mal formada arrecia.
Forcejeando, y resistiendo enflaqueció en la defensa;
Que no puede fuerza humana resistir divina fuerza.
Tembló el templo, bramó el cielo, estremecióse la tierra,
De horror volvió atrás el Tíber escondiendo la cabeza,
Y al centro lodoso y hondo se dejó calar de pena,
Turbando las claras hondas revolviendo las arenas,
Dando testimonio en esto del agravio hecho a Vesta.
Habiendo Marte a su gusto gozado de la doncella,
Le dice quién es, y en vuelo se desapareció de ella,
Quedando la vestal virgen sin el don que más se precia.


Y así pinto el encuentro del dios Marte y la virgen vestal Jacques Blanchard en torno a 1630.

 Y de dos hijos preñada, indicio de que era rea (8);
Que las ocultas maldades el mismo mal las revela,
Cual en este ayuntamiento vino a sucederle a Rea,
Quedando por rastro de él la preñez, en que se vea:
La cual aunque quedó oculta, fue, creciendo, manifiesta;
Llegando el tiempo que Juno sacó a ver la luz febea(9)
Dos bellos niños de un parto, no sin confusión y afrenta
De las vírgenes vestales, que al rey el caso le cuentan.
El cual oyendo el suceso, sin que punto se detenga,
Renovando el odio antiguo ordenó, ardiendo en crueza(10),
Cómo padezca la madre, y los dos hijos perezcan:
Y así la mandó poner en una prisión estrecha
Donde acabase la vida en soledad y miseria.
Llamó luego dos criados, de quien confiarse pueda,
Y contándoles el caso los dos niños les entrega
Para que al Tíber los echen adonde ahogados mueran.
Los criados diligentes, las almas de dolor llenas,
Reciben los dos infantes, para darles muerte fiera.
Cumpliendo el real mandato van a ejecutar la pena
En los tiernos inocentes, que en naciendo a morir llevan
Por la culpa de su madre, que a su inocencia condena
Y la tiranía del tío, que en ellos su odio venga,
Aunque el disponer del cielo de ellos otra cosa ordena;
Porque llegados al río donde la triste tragedia
Ha de ser de los dos niños, según orden mortal cierta,
Iba el río tan crecido tendido por la ancha vega,
Que poder llegar al hondo de la corriente les veda(11);
Y así cumpliendo el mandato del rey, los dos niños dejan
Echados dentro del agua, y con esto dan la vuelta.
Mas vuelto a piedad el Tíber por la divina clemencia,
Recogió en sí la creciente, los niños dejando en tierra
Entre las ovas(12)  y lamas(13) llorando su cruda estrella.



 Acudió al llanto una loba, no movida como fiera,
Mas de humano sentimiento, como si aquello sintiera,
Y lamiéndoles el lodo, con regalo entre ellos se echa,
Y a cada niño en su boca la loba aplicó una teta.
En este piadoso oficio esta fiera se recrea,
O guiada de los dioses, o movida de terneza.
Sucedió que como iba y volvía luego presta(14),
Esto hizo tantas veces siguiendo una misma senda,
Que de Faustillo, un pastor, fue vista y tenida en cuenta;
Y así siguiéndole un día por los pasos que iba ella,
La vio tendida en el suelo, y a los niños a sus tetas,
Usando del mismo oficio que si ella los pariera.
Aguardó el pastor Faustillo, que la fiera hiciese ausencia,
Y luego que los dejó a los tiernos niños llega
Movido a piedad humana, tomando ejemplo en la fiera.
Se cargó de los dos niños y a su cabaña los lleva,
Y a Laurencia su mujer todo el suceso le cuenta
Mandándoselos criar como si sus hijos fueran.

Y así pintó Rubens a los gemelos Rómulo y Remo amamantados por la loba. Al fondo a la derecha, el pastor Fáustulo, que los recogerá. A la izquierda la madre de los gemelos,  Rea Silvia,  y una figura masculina que personifica al río Tíber.
  
Éstos son Rómulo y Remo, del romano Imperio cepa(15),
Por quien fue fundada Roma que fue del mundo cabeza.


oOo

Espero vuestros comentarios sobre los elementos dramáticos del romance. Podéis hacérmelos llegar en papel o utilizando el espacio reservado a los comentarios al pie de esta entrada.



 NOTA BENE:
(1) Vírgenes vestales: sacerdotisas de la diosa Vesta a la que consagraban su virginidad mientras duraba su sacerdocio y cuyo fuego ardiente, que simbolizaba el del hogar y posteriormente el espíritu de Roma, debía arder constantemente. Se consideraba un honor al que sólo podían acceder las jóvenes patricias.
(2) reino Albano: el reino de Alba Longa, la ciudad predecesora de Roma, que fue fundada por el hijo de Eneas,  Ascanio, también llamado Julo, por lo que es antepasado remoto de la familia Julia.
(3) diosa Vesta: es la griega Hestia, diosa del hogar, por lo que es hermana de Júpiter y de Juno. Pese a haber sido requerida por Neptuno y por Apolo, obtuvo de Júpiter la gracia de guardar siempre su virginidad. En lugar de ser una divinidad personal, es una encarnación de la idea o personificación del espíritu del hogar. 
(4) Jove: heterónimo de Júpiter, de donde deriva el adjetivo "jovial" -que está poseído por el espíritu alegre de Jove- y el día de la semana consagrado a este planeta/dios: el jueves.
(5) beldad: belleza
(6) cativo: (Según el diccionario de la RAE): Dicho de una persona: Que no tiene cualidades físicas, intelectuales o morales dignas de aprecio.Malo, infeliz, desgraciado.
(7) el tracio dios: alusión a Marte, el Ares griego, dios de la guerra, hijo de Júpiter y de Juno, por lo que pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos. Este dios habitaba en Tracia, país semisalvaje, de clima duro, rico en caballos y recorrido por pueblos guerreros. Personifica la guerra y la violencia. Al violar a la vestal Rea Silvia, se convierte en el padre de Rómulo y Remo, y, por lo tanto, del pueblo romano, que va a estar marcado desde su nacimiento por el estigma de la guerra.
(8) rea: acusada, culpada (juego de palabras con su nombre propio Rea)
(9) luz febea: luz de Febo, heterónimo de Apolo, dios del Sol.
(10) crueza: (palabra que ya no se usa) crueldad.
(11) vedar: prohibir, impedir.
(12) ova: alga verde del mar o de los ríos.
(13) lama: cieno o lodo de algunos ríos.
(14) presto: rápido.
(15) cepa: Tronco u origen de una familia o linaje.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Lo que Disney no nos contó de Hércules


Cuentan que la diosa Hera no quiso amamantar a Heraclés, o sea, a Hércules. No por nada, sino porque, en contra de lo que se dice en la película de la factoría de Walt Disney, el más importante de los semidioses o héroes de la antigüedad griega no era hijo suyo. Era un vástago de su esposo Zeus (y hermano, también, por cierto), y de una mortal, una tal Alcmena, una mujer virtuosa a la que el dios había seducido tomando la apariencia de su esposo que volvía de la guerra Anfitrión, cuyo nombre propio se ha convertido en el nombre común de todos aquellos que hospedan a un visitante o invitado, como hizo, bien a su pesar, el rey de Tebas. 

¿Por qué los guionistas de la factoría Disney ocultaron ese detalle sobre el origen del héroe? ¿Por qué lo hicieron hijo de Zeus y de Hera y se lo dieron en adopción a los mortales Alcmena y Anfitrión? Se me ocurre que porque su película está dirigida a un público infantil y juvenil de encefalograma supuestamente plano, al que se le quiere ocultar la realidad, una verdad que destruye la hierogamia o matrimonio sagrado y monógamo de Zeus y Hera, dadas las numerosas infidelidades conyugales del soberano de dioses y hombres,   que,  si servían para algo, además de para exacerbar los celos de Hera, era para poblar el Olimpo de héroes y semidioses.   

Zeus, que todo lo sabe, sabía que sólo podría conquistar a aquella mujer esquiva que era Alcmena de la que se había encaprichado haciéndose pasar por su marido. Alcmena, que era fiel a su esposo como Penélope lo fue a Odiseo, lo recibió con los brazos abiertos y le abrió su corazón y su lecho. El dios hizo que aquella noche se multiplicara y se alargara durante tres días, a cuyo efecto dio orden al Sol de que no saliera hasta que hubiesen transcurrido setenta y dos horas, para prolongar sus placeres, y dejó preñada a la mujer, que al correr de los meses pariría a la criatura semidivina.

Zeus, orgulloso del que iba a ser el gran héroe panhelénico, célebre por su hercúlea fuerza, obligó a su esposa Hera (y, por cierto, también hermana), a que amamantara como si ella fuera su madre, que no lo era, a aquel hijo bastardo, como han pintado Rubens y Tintoretto,  porque la leche de Hera, una diosa inmortal, le conferiría la inmortalidad al héroe. La diosa rechaza amamantar a Heraclés porque,  a pesar de su nombre, que significa "gloria u orgullo de Hera",  no era su hijo ni se sentía precisamente orgullosa de él, sino todo lo contrario: lo odiaría siempre con todo su corazón.


Por eso la diosa, sobresaltada, apartó aquella boca hambrienta de su pezón, y las divinas gotas de leche salpicaron el firmamento, dando lugar a la galaxia, que, por eso se llama el Camino de la Leche, la Vía Láctea, que incluye al Sol y a su sistema solar en el que nosotros, la Tierra y su Luna,   estamos inmersos. 

La palabra galaxia, por cierto, procede de la palabra griega gala (genitivo gálactos) que significa precisamente "leche",  habida cuenta de su parentesco con la latina lac (genitivo lactis).


En el cuadro de Rubens, la diosa aparta de forma brusca y repentina la boca del lactante de su blanco pecho, y las gotas de leche se convierten en estrellas luminosas de la bóveda celeste, esa misma bóveda que podemos contemplar en algunas noches despejadas de verano como esta todavía.

domingo, 2 de septiembre de 2012

La tumba de Nicos Casanchaqui

O de Nikos Kazantzakis. Aunque quizá sea preferible transcribir su nombre a la española, tal como suena: Nicos Casanchaquis. O mejor todavía, sin la s final de su apellido, como a él le gustaba: Nicos Casanchaqui. Escritor griego moderno (1883-1957), autor de novelas llevadas a la gran pantalla con gran éxito de crítica y público con títulos como Alguien debe morir (basada en Cristo de nuevo crucificado), Zorba el griego ó La última tentación de Cristo

Cuando llegas en avión a Heraclio, capital de la isla de Creta, cuyo nombre recuerda hoy al héroe griego Heracles o sea Hércules, te encuentras con que el aeropuerto donde aterrizas tiene el nombre del escritor, porque aquí  fue donde nació Nicos Casanchaqui. En aquel entonces la ciudad se llamaba Megalo Castro, que significa  Gran Plaza Fuerte,  y estaba bajo dominio turco. En Heraclio reposan hoy sus restos mortales.



Sobre su tumba se puede leer el siguiente y sublime epitafio (de epi "sobre" y  tafio "tumba"):




Que en griego suena algo así como: den elpiso típota, de fobame típota, ime léfteros. 

O lo que es lo mismo:
No espero nada
No temo nada
Soy libre.

jueves, 23 de agosto de 2012

Pegaso

Pegaso, el más famoso de los caballos alados,  es una criatura legendaria de la mitología clásica griega,  que, según la leyenda dorada, era fruto del ayuntamiento de la gorgona Medusa y Posidón, o Neptuno, si se prefiere el  nombre latino del dios acuático, que se celebró en el templo de la virgen Atenea quien, furibunda por el ultraje de la profanación, convirtió a Medusa en un monstruo cuya mirada petrificaba, es decir, dejaba literalmente a los hombres de piedra. Según una variante de esta versión,  Medusa habría ofendido también a Atenea por haberse atrevido a comparar la belleza de su larga  cabellera con la de la diosa, por lo que esta la castigó convirtiendo sus cabellos en serpientes. El nacimiento del caballo alado se habría producido, a raíz de la sangre de Medusa cuando Perseo, que sólo pudo mirarla a través del reflejo de su escudo, le cercenó la cabeza de un tajo.

 Pegaso de Odilon Redon (1900)


El héroe que montará al caballo alado no será Hércules, como quiso la factoría cinematográfica Disney en su versión  descafeinada, edulcorada y "apta para todos los públicos" de dibujos animados de la leyenda del más famoso de los héroes griegos, al que convirtió en lo que nunca fue, un caballero del caballo alado. 

Ya Walt Disney nos había obsequiado en Fantasía (1940) con una escena entrañable  de pegasos. Notad que escribo "pegasos" como si fuera un nombre común, con inicial minúscula, porque aquí no utilizamos la palabra como un nombre propio de un ser singular y único, sino como un nombre común a una especie de imaginarios caballos alados: un pegaso negro, se supone que el macho, sobrevuela el cielo seguido de los que seguramente son sus hijos, dos  potrillos rosados, dos azulados y uno marrón, mientras que otro pegaso blanco -que es claramente la hembra y madre- empolla en el nido bajo sus maternales alas a otro potrillo recién nacido que será negro como su padre, y que pronto aprenderá a volar... 

Tampoco será Perseo, que vuela, sí, pero gracias a las sandalias aladas que le proporcionan las ninfas, el caballero y jinete de Pegaso; sino Belerofonte, que a lomos de Pegaso derrotó a otro monstruo terrible e imposible, llamado la Quimera, clavándole una flecha. 

En la siguiente ilustración de una cerámica griega antigua, vemos, precisamente, la figura central del heroico caballero Belerofonte hiriendo a la Quimera (notad el carácter híbrido del monstruo: cabeza y cuerpo de león, cola que es una serpiente y una segunda cabeza de cabra ignívoma -es decir, que vomita fuego- que sale de su lomo), y a la derecha vemos la figura inequívoca de Pegaso, el caballo alado, alzado sobre sus patas traseras y embistiendo al monstruo con las delanteras. 


Encontramos el mismo motivo, donde Belerofonte monta a Pegaso, al que había previamente domado,  en el medallón central restaurado de un mosaico romano de más de cien metros cuadrados descubierto en 1830 en Autun, Saône-et-Loire, Francia. 


Esta Quimera, como observa Borges en "El libro de los seres imaginarios", era "demasiado heterogénea" como para ser verdad: un león, una cabra y una serpiente o dragón se resisten en nuestra imaginación a formar un solo animal. Por eso con el paso del tiempo este monstruo legendario, la Quimera, se ha visto reducido a lo quimérico, lo imposible, lo incoherente, o, como dice el diccionario, "aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo". Sería así la Quimera una idea falsa o una imagen falsa, que se contrapondría a otras imaginaciones o ideas más verdaderas o, al menos, verosímiles.

Sin embargo, Belerofonte no es un héroe popular hoy en día, aunque su iconografía haya dado pie a la de San Jorge -trasunto del héroe griego- matando al dragón, que sería el equivalente de la Quimera. Ello se debe a que este héroe tiene,a pesar de la heroica hazaña de librarnos de un monstruo, un final fallido. Se enorgulleció tanto de su gesta que quiso ascender cabalgando a Pegaso al Olimpo. Zeus se irritó de tal manera con las pretensones de Belerofonte que envió un tábano que picó al caballo e hizo que este precipitara a su jinete: Belerofonte vio así frustrado su deseo de alcanzar la inmortalidad. Quizá sea esta - su muerte- la razón de que no haya sobrevivido ni llegado vivo a nosotros en el siglo XXI.   

Para nosotros, sin embargo, el caballo  está asociado desde su nacimiento al héroe Perseo. Por eso, desde el Renacimiento, en los siglos XVI y XVII, suele a veces pintarse al héroe montando al caballo alado, o desmontando del mismo. Suele así figurarse Perseo como un antepasado del caballero medieval que salva a la doncella (Andrómeda en su caso) de las garras y las fauces del peligroso dragón. Así pintó John Singer Sanger en 1925 a Perseo, Pegaso, surgiendo de la sangre de Medusa, y a la diosa Atenea recibiendo la cabeza de Medusa de manos del héroe, que la diosa guerrera llevará siempre en su escudo o en su pecho.



Pero Pegaso guarda una relación muy especial con el agua y las fuentes. No en vano es hijo del dios del mar, y no en vano se creía que su nombre derivaba de "pegué", palabra griega que significa "fuente, manantial, venero". Se cuenta que el monte Helicón o Helicoidal (su nombre viene de la misma palabra que "hélice", que quiere decir espiral o zigzag), cuando oía el canto divino de las Musas, se hinchaba como un globo y, complacido, se agrandaba tanto que llegaba a ser una amenaza para los dioses del Olimpo.

 Pegaso, por orden de Posidón, el dios marino de las aguas que  era, además, su padre, lo golpeó con el casco de su pezuña, y de una coz fulminante logró frenar la hinchazón del monte embarazado y desinflarlo así. Allí mismo, donde Pegaso dio la coz, brotó una fuente, llamada Hipocrene, la Fuente del Caballo o Caballina, que todavía existe hoy en Beocia, un manantial de agua helada de montaña, de donde se creía que brotaba la inspiración artística. De hecho el monte Helicón  está consagrado a Apolo y a las Musas, y está cerca del monte Parnaso, donde se halla el bosque sagrado de las divinidades que inspiran a los poetas. 

En el siguiente lienzo de Andrea Mantegna de 1497 titulado "Parnaso", pueden verse las figuras centrales de la diosa del Amor Venus/Afrodita, completamente desnuda, y del dios de la guerra Marte, armado con una lanza y casco guerrero, a cuyos pies se encuentra Cupido/Eros, y, a la izquierda, en una gruta, el que parece ser Vulcano/Hefesto, el marido burlado de la diosa;  debajo de las figuras centrales que representan la guerra y el amor, las nueve Musas bailando en corro al son de la lira que tañe Apolo, el dios de las artes musicales y de la poesía sobremanera. A la derecha se distingue el caballo Pegaso con el dios Mercurio/Hermes. A los pies de Pegaso parece que brota la fuente Hipocrene.





En este otro cuadro de Joos de Momper vemos el mismo motivo en un paisaje menos luminoso y más romántico. Las Musas en esta ocasión reciben la visita de la diosa Minerva/Atenea, que lleva en su escudo la cabeza de Medusa que le ofreció Perseo después de cortársela y nacer de su sangre Pegaso. A  la derecha vemos la silueta inconfundible de un Pegaso alado y blanco, y a sus pies la fuente Hipocrene, la Fontana del Caballo.


 

El caballo del dios nórdico Balder también hizo manar una fuente de una coz contra el suelo. Estos mitos ponen de relieve el estrecho parentesco entre el caballo y el agua, y por otro evidencian el poder fecundador del animal. En otras mitologías, como la hindú, también encontramos caballos alados, por ejemplo el caballo de Dadhikra, símbolo del sol y veloz como un águila.

Finalmente, Pegaso, como decíamos más arriba, fue catasterizado, esto es, logró llegar en su vuelo al cielo, lo que no consiguió su desgraciado y ensoberbecido jinete Belerofonte, fue ascendido a las estrellas y puesto entre ellas, convertido así en una constelación junto a Perseo y Andrómeda.


Hay que decir que como heredero del Pegaso clásico surge en las leyendas medievales un ser similar, al que se llama Hipogrifo: una mezcla de grifo y de caballo, teniendo en cuenta que el grifo era ya un ser híbrido de águila con cuerpo de león, el hipogrifo sería un híbrido de segunda generación, por así decirlo, un águila con cuerpo de caballo, como aparece en el siglo XVI en el poema épico de caballería Orlando furioso de Ludovico Ariosto, fruto del apareamiento de una yegua y un grifo, veloz como el viento y montado por nobles caballeros como el paladín Roger o, si se prefiere, Rugiero, que liberó a la bella Angélica, o como aparece también, en una versión más moderna, en la novela de J. K. Rowling, llevada al cine,  "Harry Potter y el prisionero de Azkaban".



Para muchos Pegaso es un símbolo de la Fama, que, como dijo el poeta Virgilio, vuela: Fama uolat, la Fama, igual que la alada montura, vuela. En palabras de Juan Eduardo Cirlot en su Diccionario de símbolos, publicado por la editorial Siruela, Pegaso "simboliza el poder ascensional de las fuerzas naturales, la capacidad innata de espiritualización y la inversión del mal en bien". No podemos dejar de ver en él, además, el símbolo de la domesticación y dominio de las fuerzas naturales. Pegaso era un caballo salvaje que fue domado por Belerofonte y al que se le puso el bocado y las bridas, que fueron un regalo de la sabia Atenea,  para poder controlarlo a la hora de enfrentarse a sus enemigos. Su catasterización final simboliza el poder ascensional, como dice Cirlot, de las fuerzas naturales, unas fuerzas que han sido previamente sometidas y subyugadas por el ingenio humano.    

En italiano la expresión "montar sul cavallo pegaseo" (montar sobre el caballo Pegaso)  es una expresión literaria que significa componer versos y poesía. En el siguiente soneto del poeta modernista nicaragüense Rubén Darío podemos encontrar este simbolismo del caballo alado (Apolo, el laurel, símbolo de la gloria de Apolo y de la perennidad  del arte, Belerofonte como jinete del alado caballo, cuya huella sigue el poeta,  Pegaso, cuyo nombre propio se cita dos veces, y las expresiónes que aluden a él como "caballo rudo y tembloroso" y "corcel de cascos de diamante", presentándose el poeta como su domador que vuela "adelante en el vasto azur, ¡siempre adelante!" como dice en el último alejandrino):


Cuando iba yo a montar ese caballo rudo
y tembloroso, dije: «La vida es pura y bella.»
Entre sus cejas vivas vi brillar una estrella.
El cielo estaba azul, y yo estaba desnudo.

Sobre mi frente Apolo hizo brillar su escudo
y de Belerofonte logré seguir la huella.
Toda cima es ilustre si Pegaso la sella,
y yo, fuerte, he subido donde Pegaso pudo.

Yo soy el caballero de la humana energía,
yo soy el que presenta su cabeza triunfante 
coronada con el laurel del Rey del día;

domador del corcel de cascos de diamante, 
voy en un gran volar, con la aurora por guía, 
adelante en el vasto azur, ¡siempre adelante!