lunes, 30 de abril de 2012

El sueño de Odiseo y algunas resonancias homéricas


Uno de los fragmentos más bellos de la Odisea de Homero que conozco es el episodio en que el sueño vence al sufrido héroe cuando está a punto de arribar a Ítaca (Odisea 13, vv. 79-92), un sueño (hypnos, hipnótico, que lo arrebata como por arte de magia)   dulcísimo y reparador que se asemeja a la muerte  (thánatos como la eutanasia o buena muerte). La nave va viento en popa, de vuelta a casa, al cabo de veinte años, por fin. El poeta compara la velocidad del navío con la de una cuadriga de caballos (hippos como caballo de carrera que corre en el hipódromo) a todo galope  y con el vuelo veloz como una flecha de un halcón peregrino.  

La nave surca el mar (thálassa,  como talasoterapia) que resuena, dejando una larga estela a su paso. Un mar que Homero siempre tiñe de rojo: rojo de vino, rojo de sangre, rojo de la aurora de dedos rosáceos o del sol que se pone al atardecer. Y el viajero que va en la nave es ante todo un hombre  (andra, la primera palabra del poema, como el primer compuesto de andrógino) pero un hombre que tiene mucho de divino (theós, como teología o ateo), un hombre que ha sufrido mucho (pathe, que conoce la patología del sufrimiento y la nostalgia) en la guerra (ptólemos como polémica) inevitable y en la mar, un hombre que ahora, cuando está a punto de regresar a casa, se olvida de todo y de todos, incluso de sí mismo, y se sumerge en ese sueño reparador y dulcísimo que se asemeja a la muerte.




Reproduzco en la traducción el ritmo dactílico del hexámetro de Homero, que hace que a una sílaba marcada rítmicamente le sucedan una o dos no marcadas  a lo largo de los seis pies con los que camina pausadamente (o galopa) cada verso.





Y a él un sueño profundo en los párpados se le escurría
hondo, muy dulce, a la muerte muy mucho que se parecía.
Y como cuatro caballos  en llano de briosa cuadriga
Todos a una al galope a fuerza de látigo viva,
Arrebatados al aire se abren camino de prisa,
Tal se erguía  la nave de proa, y estela que brilla
Iba de sangre, alargada, dejando de mar que gemía.
Y navegaba segura y tenaz; ni halcón cuando gira,
La más veloz de las aves, alcance darle podría.
Rauda bogando la nave surcaba las olas marinas;
A hombre llevaba a bordo  de traza casi divina
Que antes muy muchas pasó pesadumbres en su alma y fatigas
De hombres sufriendo la guerra y embates de olas bravías;
iba dormido ya en paz, olvidado de todas sus cuitas.



viernes, 27 de abril de 2012

Nueve sonrisas más de Montt

Seguimos con las sonrisas de Montt, el genial dibujante chileno que se inspira, no pocas veces, en el mundo clásico para sus viñetas. En este caso se basa en la vieja polémica de qué fue antes el huevo o la gallina, pero son las gallinas las que formulan otra pregunta... 


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Es ahora el turno de Medusa, una de las tres gorgonas, que petrificaba con su mirada y tenía serios problemas con sus peluqueros:


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La gracia de este chiste está el en diálogo que sostienen Dios y un pecador cuyo nombre propio confunde el Señor por otro...
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Una buena reflexión nos propone Montt en esta cuarta viñeta inspirada en el célebre adagio latino "FESTINA LENTE", o sea, apresúrate sin prisa, sobre todo si caminas en la dirección equivocada.. 


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Una buena variante del célebre "Pienso, luego existo" de Descartes sería esta que pone Montt en boca del diablo dando a entender que si antes sólo existía lo que salía por la televisión, ahora sólo existe lo que está en Internet y por antonomasia en Google. 


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El  único requisito para pertenecer al club de los idiotas...


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¡Pobre Rey Midas que convertía en oro todo lo que tocaba! Tendría, entre otros, un serio problema con el papel higiénico. (Por cierto, para traducir la expresión "papel higiénico" al latín he tenido que recurrir, habida cuenta de que los romanos no conocieron el papel, a su ilustre antecedente egipcio el papiro cultivado a orillas del Nilo).


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Decimos todavía "caer en brazos de Morfeo" para referirnos al hecho de quedarnos dormidos, dado que Morfeo era el dios del sueño, bueno en realidad era uno de los mil hijos del sueño, que propiamente se llama Hipno en griego. Su nombre deriva de la palabra "morphée" (forma), ya que adopta formas humanas para mostrarse a los durmientes en sueños. Los antiguos lo imaginaron alado; con sus grandes alas veloces que se agitaban sin ruido volaba a los últimos confines de la Tierra.  Su nombre ha dado nombre a la morfina. Montt nos lo representa en su noche de bodas...

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Y, para acabar, esta última sonrisa de Alberto Montt, escrita originalmente en latín, y basada en el célebre "errare humanum est", que el dibujante sustituye por "procrastinare", dejar para mañana -"cras" significa mañana en latín- y pone en boca de su simpático diablo.


miércoles, 25 de abril de 2012

¿Quiénes son los desalmados?

La viñeta de El Roto de El País del otro día  versaba sobre la caza, tema que está de rabiosa actualidad a raíz de la cacería real del elefante en el sur del corazón de África. El cazador esgrime el viejo argumento de que los animales no tienen alma y, por lo tanto, es lícito matarlos. Pero el animal se rebela acusando al cazador de ser él el desalmado.


OCCIDERE: Significa "matar" en latín. De esta palabra deriva "occidente", el lugar donde se pone y muere el astro rey, la palabra "ocaso" y el sufijo -cidio, que indica una matanza, desgracidamente tan fecundo y fructífero en nuestra lengua y cultura: conyugicidio (coniunx, cónyuge, quien soporta con nosotros el mismo yugo, metáfora del matrimonio),  deicidio (deus, dios), feminicidio (femina, mujer) , filicidio (filius, hijo), fratricidio (frater, hermano),  genocidio (genus, raza), homicidio (homo, ser humano), infanticidio (infans, niño), magnicidio (magnus, persona importante), matricidio (mater, madre), parricidio (par, pariente próximo, sobre todo padre o madre), patricidio (pater, padre), regicidio (rex, rey), suicidio (sui, de sí mismo), tiranicidio (tyrannus, tirano) y uxoricidio (uxor, esposa). 

Es curioso cómo en todo este vocabulario de los horrores no hay una sola palabra que se refiera al sacrificio de animales de los que no vamos a alimentarnos, porque se considera frívolamente por algunos como un deporte, el deporte de la caza, un atavismo, y no una matanza con todas las de la ley, que es lo que es, un crimen como cualquiera de los otros a los que hemos pasado revista.

No hace falta decir, porque lo sugiere la propia lengua, que la etimología de "animal" es "anima", y que de esta última surge, como cultismo, nuestra "ánima", que es la propia vida  pero también el espíritu de los difuntos, las ánimas benditas, y los seres "animados" e "inanimados",  y como palabra patrimonial nuestra "alma".
  
 

miércoles, 18 de abril de 2012

Siete sonrisas de Alberto Montt

El dibujante chileno Alberto Montt se ha inspirado algunas veces para sus viñetas humorísticas en motivos de la cultura clásica. Como prueba de ello os presento estas siete sonrisas, una para cada día de la semana, traducidas a un latín que espero que se entienda sin mayor problema sin tener que recurrir al diccionario ni a la gramática.

Sobre Cupido, el dios del amor, al que los griegos denominaron Eros y que nos infunde el deseo erótico:
  

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Sobre Baco (o Dioniso) sometido a la prueba de la alcoholhemia y multado por un agente de tráfico cuando volvía de una bacanal celebrada en su honor.
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Sobre Éolo, que da nombre a la energía eólica y es el padre de todos los vientos.

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Sobre la vieja rivalidad judeocristiana entre Dios y su alterego el diablo:

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Sobre una de las muchas fobias que podemos padecer (los patos) y que suele conllevar algunos inconvenientes...

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Sobre Narciso, y ese amor desgraciado que es el amor propio que uno siente por sí mismo y rima con narcisismo.

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Y la viñeta ya clásica (en la que la palabra "hic" significa aquí):

 

miércoles, 11 de abril de 2012

La Odisea de Cartier

Si un anuncio publicitario puede alcanzar la categoría de obra de arte, éste sería un excelente y extraordinario ejemplo, repleto además como está de referencias a la leyenda de oro de la mitología clásica. Se trata del cortometraje de tres minutos y medio de duración dirigido por Bruno Aveillan de la marca de relojes Cartier, inspirado en La Odisea homérica: las bellísimas imágenes y la espectacular banda sonora que las acompaña guían a este Odiseo-leopardo en su viaje de ida y vuelta hasta la India y la Gran Muralla china desde su patria de origen y punto de partida, una Ítaca que aquí es un Paris de magia y ensueño,  donde le espera al final del camino la fiel Penélope.

 






La marca ha creado una página (http://www.odyssee.cartier.es/) en donde se explica toda la experiencia  épica, que a través de un menú que se muestra justamente como una película dividida en capítulos da a conocer la historia de Cartier, donde podemos encontrar: “La inspiración original”, “El país de los Zares”, “Love y Trinity“, “Cara a Cara con el dragón celeste”, ” El sueño indio”, “La pantera”, entre otros títulos que nos llevan a través de un viaje milenario. En este mismo sitio se puede disfrutar del cortometraje en pantalla completa. No olvidéis poner los altavoces.