sábado, 29 de septiembre de 2012

Romance de Rómulo y Remo




El poeta Juan de la Cueva  versificó  y publicó en 1587 la leyenda de Rómulo y Remo que Tito Livio había transmitido en prosa latina en su obra Ab urbe condita (Desde la fundación de la Ciudad),  romanceándola en versos castellanos octosílabos con rima asonante  en -ea en los versos pares del siguiente modo: 

  Con las vírgenes vestales(1) está la hermosa Rea,
Que su tío el rey Amulio allí la tiene por fuerza,
Desterrándole a su padre contra justicia y clemencia,
Por quitarle el reino Albano(2), que era suyo por herencia (…)
La triste Rea quedando huérfana y por fuerza opresa,
La cual consumía su vida lastimada de su ofensa,
Pidiendo venganza al cielo de su estrechez y miseria,
Desesperada del miedo que darle remedio pueda.


 Así pintó Rubens el acoso del dios Marte a la doncella Rea Silvia junto al fuego sagrado de la diosa Vesta.

Estando así en el convento de la religiosa Vesta(3),
Entre su virgíneo coro la virgen vestal profesa,
El hijo del alto Jove(4), que preside en las peleas,
El sangriento horror, dejando las armas y trompas bélicas,
A la terneza de amor todo su furor sujeta,
Viendo la beldad(5) divina de la virgen vestal Rea;
Y forzado al dulce fuego, que al más fuerte señorea,
El poderoso dios Marte ciego y cativo(6) se entrega;
Que en las contiendas de amor ninguna fuerza aprovecha.
 Dio lugar a la memoria el dios fiero de la guerra,
Trabando consigo mismo de las guerras la más fiera,
Entre amor y su deseo, que el uno y otro le apremian,
Dándole el amor esfuerzo,  y el deseo temor y pena;
Natural cosa al que ama,  es temer lo que desea,
Cual al dios Marte, sucede, que lo que desea, recela.
Puesto el tracio dios(7) horrible en esta horrible contienda,
Temiendo y orando a un punto, cosa en el que ama cierta,
Sujeto a su voluntad rompió del temor la cuerda
Dejando al libre deseo suelta a su querer la rienda:
Y así puesto en asechanza a la vestal Rea acecha,
Y hallándola sola un día  a gozar de ella se apresta;
Que no le otorga su fuego, para aguardar más, licencia.
Llegó a ella y por la mano, sin descubrirse quién era,
La asió, y ella pavorosa la voz mal formada arrecia.
Forcejeando, y resistiendo enflaqueció en la defensa;
Que no puede fuerza humana resistir divina fuerza.
Tembló el templo, bramó el cielo, estremecióse la tierra,
De horror volvió atrás el Tíber escondiendo la cabeza,
Y al centro lodoso y hondo se dejó calar de pena,
Turbando las claras hondas revolviendo las arenas,
Dando testimonio en esto del agravio hecho a Vesta.
Habiendo Marte a su gusto gozado de la doncella,
Le dice quién es, y en vuelo se desapareció de ella,
Quedando la vestal virgen sin el don que más se precia.


Y así pinto el encuentro del dios Marte y la virgen vestal Jacques Blanchard en torno a 1630.

 Y de dos hijos preñada, indicio de que era rea (8);
Que las ocultas maldades el mismo mal las revela,
Cual en este ayuntamiento vino a sucederle a Rea,
Quedando por rastro de él la preñez, en que se vea:
La cual aunque quedó oculta, fue, creciendo, manifiesta;
Llegando el tiempo que Juno sacó a ver la luz febea(9)
Dos bellos niños de un parto, no sin confusión y afrenta
De las vírgenes vestales, que al rey el caso le cuentan.
El cual oyendo el suceso, sin que punto se detenga,
Renovando el odio antiguo ordenó, ardiendo en crueza(10),
Cómo padezca la madre, y los dos hijos perezcan:
Y así la mandó poner en una prisión estrecha
Donde acabase la vida en soledad y miseria.
Llamó luego dos criados, de quien confiarse pueda,
Y contándoles el caso los dos niños les entrega
Para que al Tíber los echen adonde ahogados mueran.
Los criados diligentes, las almas de dolor llenas,
Reciben los dos infantes, para darles muerte fiera.
Cumpliendo el real mandato van a ejecutar la pena
En los tiernos inocentes, que en naciendo a morir llevan
Por la culpa de su madre, que a su inocencia condena
Y la tiranía del tío, que en ellos su odio venga,
Aunque el disponer del cielo de ellos otra cosa ordena;
Porque llegados al río donde la triste tragedia
Ha de ser de los dos niños, según orden mortal cierta,
Iba el río tan crecido tendido por la ancha vega,
Que poder llegar al hondo de la corriente les veda(11);
Y así cumpliendo el mandato del rey, los dos niños dejan
Echados dentro del agua, y con esto dan la vuelta.
Mas vuelto a piedad el Tíber por la divina clemencia,
Recogió en sí la creciente, los niños dejando en tierra
Entre las ovas(12)  y lamas(13) llorando su cruda estrella.



 Acudió al llanto una loba, no movida como fiera,
Mas de humano sentimiento, como si aquello sintiera,
Y lamiéndoles el lodo, con regalo entre ellos se echa,
Y a cada niño en su boca la loba aplicó una teta.
En este piadoso oficio esta fiera se recrea,
O guiada de los dioses, o movida de terneza.
Sucedió que como iba y volvía luego presta(14),
Esto hizo tantas veces siguiendo una misma senda,
Que de Faustillo, un pastor, fue vista y tenida en cuenta;
Y así siguiéndole un día por los pasos que iba ella,
La vio tendida en el suelo, y a los niños a sus tetas,
Usando del mismo oficio que si ella los pariera.
Aguardó el pastor Faustillo, que la fiera hiciese ausencia,
Y luego que los dejó a los tiernos niños llega
Movido a piedad humana, tomando ejemplo en la fiera.
Se cargó de los dos niños y a su cabaña los lleva,
Y a Laurencia su mujer todo el suceso le cuenta
Mandándoselos criar como si sus hijos fueran.

Y así pintó Rubens a los gemelos Rómulo y Remo amamantados por la loba. Al fondo a la derecha, el pastor Fáustulo, que los recogerá. A la izquierda la madre de los gemelos,  Rea Silvia,  y una figura masculina que personifica al río Tíber.
  
Éstos son Rómulo y Remo, del romano Imperio cepa(15),
Por quien fue fundada Roma que fue del mundo cabeza.


oOo

Espero vuestros comentarios sobre los elementos dramáticos del romance. Podéis hacérmelos llegar en papel o utilizando el espacio reservado a los comentarios al pie de esta entrada.



 NOTA BENE:
(1) Vírgenes vestales: sacerdotisas de la diosa Vesta a la que consagraban su virginidad mientras duraba su sacerdocio y cuyo fuego ardiente, que simbolizaba el del hogar y posteriormente el espíritu de Roma, debía arder constantemente. Se consideraba un honor al que sólo podían acceder las jóvenes patricias.
(2) reino Albano: el reino de Alba Longa, la ciudad predecesora de Roma, que fue fundada por el hijo de Eneas,  Ascanio, también llamado Julo, por lo que es antepasado remoto de la familia Julia.
(3) diosa Vesta: es la griega Hestia, diosa del hogar, por lo que es hermana de Júpiter y de Juno. Pese a haber sido requerida por Neptuno y por Apolo, obtuvo de Júpiter la gracia de guardar siempre su virginidad. En lugar de ser una divinidad personal, es una encarnación de la idea o personificación del espíritu del hogar. 
(4) Jove: heterónimo de Júpiter, de donde deriva el adjetivo "jovial" -que está poseído por el espíritu alegre de Jove- y el día de la semana consagrado a este planeta/dios: el jueves.
(5) beldad: belleza
(6) cativo: (Según el diccionario de la RAE): Dicho de una persona: Que no tiene cualidades físicas, intelectuales o morales dignas de aprecio.Malo, infeliz, desgraciado.
(7) el tracio dios: alusión a Marte, el Ares griego, dios de la guerra, hijo de Júpiter y de Juno, por lo que pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos. Este dios habitaba en Tracia, país semisalvaje, de clima duro, rico en caballos y recorrido por pueblos guerreros. Personifica la guerra y la violencia. Al violar a la vestal Rea Silvia, se convierte en el padre de Rómulo y Remo, y, por lo tanto, del pueblo romano, que va a estar marcado desde su nacimiento por el estigma de la guerra.
(8) rea: acusada, culpada (juego de palabras con su nombre propio Rea)
(9) luz febea: luz de Febo, heterónimo de Apolo, dios del Sol.
(10) crueza: (palabra que ya no se usa) crueldad.
(11) vedar: prohibir, impedir.
(12) ova: alga verde del mar o de los ríos.
(13) lama: cieno o lodo de algunos ríos.
(14) presto: rápido.
(15) cepa: Tronco u origen de una familia o linaje.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Humanidades, ¿una elección que cierra puertas?

"Elegir Humanidades (Latín y Griego) cierra muchas puertas". Así, literalmente,  he oído decir  más de una vez a más de una persona,  a algún responsable incluso de la llamada orientación educativa. Así lo he oído decir, y se ha dicho sin ningún sonrojo ni rebozo públicamente a la hora de dar el consejo orientador, que no prescriptivo, a los alumnos que se graduaban en Educación Secundaria Obligatoria.

Aseguraban estos consejos (des)orientadores que era mejor que tanto los alumnos indecisos como los que no lo estaban eligieran  el Bachillerato de Ciencias porque el "otro" era algo así como un camino sin retorno que les cerraba muchas puertas. Si elegían Ciencias, podían pasarse luego a una carrera de Letras, argumentaban (si a esto puede llamarse "argumentación"),  mientras que si elegían Letras  no podrían pasarse a una de Ciencias (?).



Hay que tener en cuenta que cualquier elección que hagamos en la vida cierra, en sentido estricto, al menos una puerta, porque optar por una posibilidad supone excluir por lo pronto otra, si no son varias más las que se descartan. Pero debemos verlo por el lado positivo, que también lo tiene y es más importante: hay que elegir, y cualquier elección que hagamos nos abre también otras posibilidades, otras puertas que  hasta ahora han estado cerradas para nosotros. Lo que no está tan claro, por lo menos para mí, es si somos nosotros los que elegimos las cosas o si, más bien, son ellas, las cosas, las que nos eligen a nosotros, las personas,  seduciéndonos y atrayéndonos hacia su órbita como piedras magnéticas. 

Se supone que las puertas que cierra el Bachillerato de Humanidades son las de las salidas al mercado laboral. Pero eso es mucho suponer, porque eso significaría que las puertas del mercado del trabajo están abiertas de par en par a los numerosos ingenieros y no menos prolíficos economistas, científicos y tecnólogos que pululan por el vasto universo con un título debajo del brazo, lo que es, como digo, mucho suponer, habida cuenta del creciente índice de paro que afecta a todos los sectores.

Se supone que las puertas que nos cierra la elección de Humanidades son las de la Ciencia y las de la Tecnología. Concedamos esto último, aunque habría mucho que discutir sobre el particular. Pero, en cualquier caso, insisto, hemos de pensar en las puertas que nos abre esta elección, que son las de la cultura y el humanismo, tan o  no menos importantes que las otras. A fin de cuentas, como dijo Terencio, homo sum. (soy un ser humano, hombre o mujer, da igual), humani nihil  (nada de lo que sea humano)  a me alienum puto (considero que me sea ajeno).



Lo que debería importarnos es, en primer lugar, que hayamos elegido según nuestro gusto y criterio,  y según nuestros intereses. Si yo voy a estudiar, pongo por caso, Filología Inglesa o Traducción e Interpretación, porque me gusta el Inglés o porque me interesan y se me dan bien los idiomas en general, debería elegir el Bachillerato de Humanidades, y estudiar, entre otras materias, Latín y Griego, porque son importantes o básicas para la formación de cualquier filólogo, traductor o lingüista que se precie.

¿Qué sucede si, siguiendo el consejo "orientador" cacareado, me inclino por la opción del Bachillerato Científico y Tecnológico, porque, según dicen, no cierra tantas puertas como el de Humanidades? Pues en principio nada grave. Tampoco vamos a exagerar ni a hacer aquí un drama o una tragedia griega de ello. De hecho nada impide, porque no es obligatorio, que después de cursar un Bachillerato de la modalidad científica-tecnológica-sanitaria  uno se matricule en Filología Inglesa o en Traducción e  Interpretación. Nada lo impide, realmente, y hay gente que lo hace, pero eso no significa que sea aconsejable desde un punto de vista educativo, pedagógico y propedéutico porque, de hacerlo, vamos a tener probablemente muchas carencias en nuestra formación, que no tienen por qué ser insuperables, pero que sí son desde luego importantes y dignas de consideración.

Lo mismo sucede al revés. Nada nos impide, por caso, después de cursar un Bachillerato de Humanidades, matricularnos en una Ingeniería Técnica o en Medicina. No es cierto que sea obligatorio, sino aconsejable,  cursar determinadas asignaturas en Bachillerato, en función de los estudios posteriores. Nadie ni nada nos lo prohíbe, pero algo nos dice, tal vez el sentido común, que suele ser, como dijo el otro, el menos común de todos los sentidos,  que si tiramos por ahí tendremos que subsanar algunas lagunas en nuestra formación.



Claro está que también se puede elegir algo no en función de estudios posteriores, porque a veces no sabemos si vamos a seguir estudiando o no,  o qué es lo que vamos a estudiar después, sino en función del interés que suscitan en nosotros las cosas que nos llaman, que eso y no otra cosa es la vocación: una llamada.

En ese sentido podemos decir a favor de los estudios de Humanidades (y no me refiero sólo al Latín y al Griego, claro está), parafraseando un párrafo de  Cicerón de su discurso de defensa del poeta Arquias, donde hace una apología de las humanidades en general y de la poesía en particular, que estos estudios alimentan nuestra adolescencia y juventud (haec studia adulescentiam alunt), enriquecen nuestra madurez y vejez deleitándonos (senectutem oblectant), nos acompañan en las situaciones favorables de la vida  y adornan nuestra prosperidad (secundas res ornant), nos ofrecen un refugio y un consuelo en la adversidad (aduersis perfugium ac solacium praebent), nos agradan y deleitan en casa (delectant domi), no nos estorban cuando viajamos fuera (non impediunt foris), duermen con nosotros (pernoctant nobiscum), viajan de hecho con nosotros porque van dentro de nosotros mismos (peregrinantur), incluso se vienen con nosotros al campo o de vacaciones (rusticantur): nos siguen como nuestra propia sombra tanto en el ocio como en el negocio del trabajo. Nos acompañarán, en definitiva, durante toda la vida sin abandonarnos nunca. 

Sólo me queda finalmente felicitar, ahora que empieza este nuevo curso 2012-2013 a los pocos alumnos, (pero lo importante no es el número ni la cantidad), que, pese a los consejos desorientadores, hayan optado, contra viento y marea, por esta elección del Bachillerato de Humanidades,  que cierra  algunas puertas, como todas las elecciones que se hacen en la vida, porque como hemos dicho no hay ninguna elección que no lo haga, pero que también, a la vez, nos abre otras puertas, y muchas y muy gozosas, por cierto.

Siempre se dijo que las Letras, como se las llamaba antes cuando se las contraponía a las Armas, no servían absolutamente para nada. Y es verdad, pero ahí es donde radica precisamente todo su valor: si no sirven para nada práctico o no tan práctico como las Armas, que ya se sabe para lo que sirven y quién las carga, nosotros tampoco vamos a servir a ningún fin pragmático, es decir, no vamos a ser siervos, que eso significa etimológicamente servir: ser esclavo de un fin y de una utilidad. Y qué mejor que no ser esclavos cuando de lo que se trataba era de ser un poco más libres por lo menos de lo que somos.

 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Lo que Disney no nos contó de Hércules


Cuentan que la diosa Hera no quiso amamantar a Heraclés, o sea, a Hércules. No por nada, sino porque, en contra de lo que se dice en la película de la factoría de Walt Disney, el más importante de los semidioses o héroes de la antigüedad griega no era hijo suyo. Era un vástago de su esposo Zeus (y hermano, también, por cierto), y de una mortal, una tal Alcmena, una mujer virtuosa a la que el dios había seducido tomando la apariencia de su esposo que volvía de la guerra Anfitrión, cuyo nombre propio se ha convertido en el nombre común de todos aquellos que hospedan a un visitante o invitado, como hizo, bien a su pesar, el rey de Tebas. 

¿Por qué los guionistas de la factoría Disney ocultaron ese detalle sobre el origen del héroe? ¿Por qué lo hicieron hijo de Zeus y de Hera y se lo dieron en adopción a los mortales Alcmena y Anfitrión? Se me ocurre que porque su película está dirigida a un público infantil y juvenil de encefalograma supuestamente plano, al que se le quiere ocultar la realidad, una verdad que destruye la hierogamia o matrimonio sagrado y monógamo de Zeus y Hera, dadas las numerosas infidelidades conyugales del soberano de dioses y hombres,   que,  si servían para algo, además de para exacerbar los celos de Hera, era para poblar el Olimpo de héroes y semidioses.   

Zeus, que todo lo sabe, sabía que sólo podría conquistar a aquella mujer esquiva que era Alcmena de la que se había encaprichado haciéndose pasar por su marido. Alcmena, que era fiel a su esposo como Penélope lo fue a Odiseo, lo recibió con los brazos abiertos y le abrió su corazón y su lecho. El dios hizo que aquella noche se multiplicara y se alargara durante tres días, a cuyo efecto dio orden al Sol de que no saliera hasta que hubiesen transcurrido setenta y dos horas, para prolongar sus placeres, y dejó preñada a la mujer, que al correr de los meses pariría a la criatura semidivina.

Zeus, orgulloso del que iba a ser el gran héroe panhelénico, célebre por su hercúlea fuerza, obligó a su esposa Hera (y, por cierto, también hermana), a que amamantara como si ella fuera su madre, que no lo era, a aquel hijo bastardo, como han pintado Rubens y Tintoretto,  porque la leche de Hera, una diosa inmortal, le conferiría la inmortalidad al héroe. La diosa rechaza amamantar a Heraclés porque,  a pesar de su nombre, que significa "gloria u orgullo de Hera",  no era su hijo ni se sentía precisamente orgullosa de él, sino todo lo contrario: lo odiaría siempre con todo su corazón.


Por eso la diosa, sobresaltada, apartó aquella boca hambrienta de su pezón, y las divinas gotas de leche salpicaron el firmamento, dando lugar a la galaxia, que, por eso se llama el Camino de la Leche, la Vía Láctea, que incluye al Sol y a su sistema solar en el que nosotros, la Tierra y su Luna,   estamos inmersos. 

La palabra galaxia, por cierto, procede de la palabra griega gala (genitivo gálactos) que significa precisamente "leche",  habida cuenta de su parentesco con la latina lac (genitivo lactis).


En el cuadro de Rubens, la diosa aparta de forma brusca y repentina la boca del lactante de su blanco pecho, y las gotas de leche se convierten en estrellas luminosas de la bóveda celeste, esa misma bóveda que podemos contemplar en algunas noches despejadas de verano como esta todavía.

domingo, 2 de septiembre de 2012

La tumba de Nicos Casanchaqui

O de Nikos Kazantzakis. Aunque quizá sea preferible transcribir su nombre a la española, tal como suena: Nicos Casanchaquis. O mejor todavía, sin la s final de su apellido, como a él le gustaba: Nicos Casanchaqui. Escritor griego moderno (1883-1957), autor de novelas llevadas a la gran pantalla con gran éxito de crítica y público con títulos como Alguien debe morir (basada en Cristo de nuevo crucificado), Zorba el griego ó La última tentación de Cristo

Cuando llegas en avión a Heraclio, capital de la isla de Creta, cuyo nombre recuerda hoy al héroe griego Heracles o sea Hércules, te encuentras con que el aeropuerto donde aterrizas tiene el nombre del escritor, porque aquí  fue donde nació Nicos Casanchaqui. En aquel entonces la ciudad se llamaba Megalo Castro, que significa  Gran Plaza Fuerte,  y estaba bajo dominio turco. En Heraclio reposan hoy sus restos mortales.



Sobre su tumba se puede leer el siguiente y sublime epitafio (de epi "sobre" y  tafio "tumba"):




Que en griego suena algo así como: den elpiso típota, de fobame típota, ime léfteros. 

O lo que es lo mismo:
No espero nada
No temo nada
Soy libre.