miércoles, 8 de mayo de 2013

Plan lector: Prometeo y el buitre


Seguimos con el plan lector, y dedicamos esta vez el poema objeto de nuestra lectura, que es un soneto como de costumbre para no variar, al titán Prometeo. El soneto lo escribió don Miguel de Unamuno, uno de nuestros filósofos y escritores más importantes de la generación del 98, y,  aunque no se cita en él el nombre propio de Prometeo, este está latente en la primera persona que utiliza el poeta para hablar de su agonía. Tenéis que tener cuidado con esta palabra "agonía" que tanto utiliza Unamuno, porque la emplea con el significado etimológico griego de "lucha". (Una de sus obras más importantes es La agonía del cristianismo, donde la palabra tiene ese sentido).

Prometeo había creado a la humanidad y como su benefactor que era le regaló el fuego, símbolo de la civilización, después de robárselo a los dioses. Zeus castigó al género humano, hasta entonces constituido sólo por el sexo masculino,  enviándole a Pandora, la primera mujer, que equivale a la Eva de la mitología judeo-cristiana, que abrió la famosa caja -en realidad tinaja- de Pandora que contenía en su interior todos los males a excepción de la Esperanza, que por eso se dice que es lo último que se pierde y lo único que a veces nos queda, sembrando con ellos la Tierra.

Pero el soberano del Olimpo también castigó al rebelde Prometeo por su desobediencia encadenándolo a una roca del Cáucaso, y haciendo que un águila (o un buitre carroñero, según la versión que recoge Unamuno) le devorara el hígado, que se le regeneraba para volver a ser devorado al día siguiente en una interminable sucesión de días y de noches.

 
Este buitre voraz de ceño torvo (1),
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero,
labra mis penas con su pico corvo.

El día que le toque el postrer (2)  sorbo
apurar de mi negra sangre quiero
que me dejéis con él, solo y señero (3),
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía (4),
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga (5)
sin esta presa que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga.

(1) torvo: Dicho especialmente de la mirada: Fiera, espantosa, airada y terrible a la vista.
(2) postrer: (Apócope de postrero): Último en una lista o serie.  
(3) señero: Solo, solitario, separado de toda compañía.
(4) agonía: (En Unamuno) Lucha, contienda.
(5) amagar: Mostrar intención o disposición de hacer algo próxima o inmediatamente. Estar próximo a sobrevenir.



 En el soneto de Unamuno, el poeta habla de su sufrimiento,  un sufrimiento encarnado en el buitre que le "devora las entrañas fiero" y que es su "único compañero". El buitre, según la leyenda, devora las entrañas del titán Prometeo, que se le regeneran para volver a ser devoradas interminablemente, como hemos dicho. De alguna manera el buitre es insaciable. ¿Qué sucederá con el buitre si Prometeo, o Unamuno, el poeta, que es su alimento, muere? ¿Moriría también su dolor, su sufrimiento, su agonía? ¿Qué os parece?

Espero, como de costumbre, vuestros comentarios. 

3 comentarios:

  1. En mi opinión si Prometeo muere, el buitre también morirá, ya que como dice el poema, "sin esta presa que satisfacía el hambre atroz que nunca se le apaga". Es decir, el único alimento del buitre es él, y si él muere, el buitre no tendrá con que saciar su hambre y por lo tanto también morirá.

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  2. Si Prometeo muriera, el buitre también lo haría ya que las entrañas de Prometeo son el alimento del buitre día a día, y este ya no buscaría otro alimento porque esta acostumbrado a tener lo mismo todos los días.

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  3. Yo pienso, que tras la muerte de Prometeo, el buitre, que se alimenta de sus entrañas día a día también moriría, ya que esas entrañas son el único alimento del buitre y al morir Prometeo, el buitre se moriría de hambre.

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