lunes, 4 de agosto de 2014

Dos pluses de Montt

(dominus -i: jefe, amo, señor, dueño / meus -a -um: mío /me: acusativo de ego: yoiussit: pretérito perfecto de iubeo: mandar, ordenar / liber -libera -um: libre / esse: infinitivo de sum: ser / dico: decir)

dominus meus: el jefe mío / mi jefe
me iussit: me ha mandando/ ha mandado que yo // me mandó / mandó que yo
liberum: libre
esse dicere: decir que soy // diga que soy.

Observa que hay varias posibilidades de traducción, que además pueden multiplicarse si sustituimos la palabra "jefe" por un sinónimo como "señor" o el verbo "mandar" por "ordenar".

De la forma DOMINUM, que es el acusativo de DOMINUS, derivan las palabras castellanas: dueño (con su femenino dueña), don antepuesto al nombre propio como en donjuán (y doña, y, a través del francés,  dama  de dame  y damisela  de demoiselle), el verbo adueñarse y los cultismos dómina, dominio, dominar, y su variante domeñar,    pre-dominar, dominó,  dominante, dómine -forma ya en desuso en castellano, que era el vocativo de DOMINUS con la que el alumno se refería al maestro o preceptor de gramática latina, y que, despectivamente, aludía también a la persona que  sin mérito para ello adoptaba, no sin pedantería, el tono de maestro, recuérdese el célebre retrato del dómine Cabra  que nos dejó Quevedo en El Buscón-. 

Un día de la semana, el domingo, o día del Señor, deriva también de DOMINUM, a través de su forma adjetiva DOMÍNICUM de la que procede también el adjetivo culto dominical. Y de domingo sale, inevitablemente,  dominguero para referirnos a aquella persona que sólo sale a divertirse los domingos o despectivamente para el conductor que usa poco el automóvil, sólo los domingos y días festivos.

Si el dóminus era el señor de la casa, que en latín se dice"domus" -de donde también nuestro adjetivo doméstico, nuestro verbo domesticar y nuestros electrodomésticos, así como nuestro domicilio y el mayordomo, o sirviente mayor o más importante de la casa-, su diminutivo femenino *dominicellam dio origen a doncella, la señorita de la casa, y el masculino *dominicellum a doncel o señorito.

Resulta curiosísima la etimología de duende que es una abreviación de duen de casa, donde duen es la evolución normal de don, con diptongación en ue de la o breve tónica latina,  por lo que el duende es el espíritu que habita en la casa.

oOo


(legi: he leído / atque: y / condiciones: las condiciones / non accipio: no (las) acepto /
quod: porque / non mihi placent: no me gustan)

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