viernes, 28 de febrero de 2014

En las paredes de Atenas (o el arte de los graffiti)

La poesía y la filosofía, anónimas y populares, están en las calles y muros de la capital griega, asaltándonos a cada vuelta que damos para llamar nuestra atención, conmovernos y hacernos pensar con su insolente libertad de expresión y belleza desgarrada. He aquí una muestra, subjetiva como todas, de las pintadas que me han salido al paso mostrándome que las viejas palabras de la lengua de Homero siguen más vivas que nunca todavía: filosofía, escepticismo, el caos, estética, la muerte (thánatos),  el miedo (phóbos),  el cosmos, la vida (zoé, bíos)... 


Atenas tiene estilo.
(Atenas, en plural era el nombre de la ciudad, mientras que Atena en singular era el de la diosa Atenea, patrona de la capital griega, ciudad a la que regaló el olivo que según se cuenta crece todavía en la acrópolis no lejos del Partenón, el templo consagrado a la diosa virgen (párthenos, en griego). De su nombre deriva el de nuestros modernos centros culturales llamados "ateneos", dado que Atenea era diosa de la sabiduría. La palabra "styl" es un préstamo del latín "stilus", que en principio era el nombre del punzón que servía para escribir y de ahí pasó a significar "manera o arte de escribir" en particular y en general "modo de ser y de comportarse" y por ende también "moda, elegancia").  

oOo

 
Filosofía a las calles.
(Filosofía es palabra griega compuesta de "filo" amante y "sofía" sabiduría, amor que desde Sócrates se reduce a preguntarse por todo sin encontrar respuestas que nos satisfagan y acallen las preguntas silenciándolas de una vez por todas.  La pintada reivindica que la filosofía debe volver al ágora dialéctica donde nació, salir de los libros polvorientos de las bibliotecas y ocupar las calles. Lástima que entre nosotros corra el peligro de desaparecer hasta del segundo curso de Bachillerato si nos descuidamos).  

oOo

Caos.
(En principio según la Teogonía de Hesíodo fue el "caos", el espacio inmenso y tenebroso anterior a la creación del mundo, del que surgió el "cosmos". ¿No es este mundo precisamente con su obsesión por el orden el mayor de todos los caos?)

oOo

 Estética.
(En principio "estético" es lo que es susceptible de percibirse por los sentidos; de ahí que, con prefijo privativo an-, surja la "anestesia" o carencia de sensibilidad. El adjetivo "estético" pasó a significar "relativo a lo bello o artístico").   
oOo
 Nuestra patria toda la tierra.
(La pintada dice que nuestra "patria" es toda la tierra, es decir, Gea, la Madre Tierra. Y recuerda a la respuesta que dio Diógenes, el cínico, es decir, el Perro -en el mejor sentido de la palabra, como amigo del hombre y como ser libre, callejero y sin dueño- cuando le preguntaron que de dónde era: Respondió "cosmopolia", esto es, "ciudadano del mundo", inventando una palabra que ha perdido parte de su fuerza originaria y que se ha trivializado mucho, pero que sigue viva contra todos los nacionalismos y contra todos los patriotismos. El verdadero patriotismo, como dijo el otro, consiste en odiar todas las patrias).

oOo

El trabajo es alegría sólo para los jefes.
(Curiosa la palabra que se usa en griego moderno para denomianr al trabajo: "duliá", que deriva de la clásica "dulía", que significaba y significa todavía "esclavitud"; lo que sugiere que de alguna manera el trabajo se interpreta como una maldición bíblica, como una condena a la esclavitud y a la servidumbre, lo contrario que decían los camposde exterminio nazis: Arbeit macht frei: el trabajo libera). 

oOo

 La felicidad  se escribe con "e" y no con "€"
(En griego moderno felicidad se dice "eftijía", que es un compuesto del prefijo "eu-" que tenemos en eutanasia, euforia, eufemismo,  y que quiere decir "bien, bueno" y de "tyche" que es propiamente la "suerte"; por lo que la palabra felicidad en griego empieza, efectivamente, por épsilon, pero no por la € de euro. Prestad atención a la forma pasiva gráfetai (pronunciada gráfete) del verbo gráfo, que como sabéis significa escribir. Por lo demás el significado de la pintada salta a la vista: el dinero no da la felicidad, sino todo lo contrario: la compra como si se tratara de un artículo de consumo, y nos quita la poca dicha que podíamos tener llenándonos de preocupaciones). 

oOo

Todos somos esclavos.
 (El adjetivo "olos", que queire decir "todo" se aspiraba en griego antiguo, donde se decía "holos"; de ahí deriva una palabra como "holocausto" -nombre del sacrificio en el que se quema a toda la víctima- y otra como "católico", donde se ha perdido la -h- intercalada que conservan otras lenguas como el inglés (catholic), y que significa "universal". Doulos es la forma clásica de decir "esclavo, siervo, lacayo, sirviente". Decir que en nuestro mundo, donde oficialmente está abolida la esclavitud, "todos somos esclavos", significa que a pesar de todo no somos libres todavía.) 
oOo

  Despenalizad el libre pensamiento.
(Pensamiento se dice en griego "skepsi", que también significa "reflexión, meditación", de ahí que el adjetivo "skeptikós", origen de nuestro "escéptico", signifique etimológicamente "reflexivo, meditabundo, pensativo". Toda una lección de humildad etimológica para los que se creen en posesión de la verdad. El escepticismo es la mejor vacuna contra el fanatismo y el dogmatismo. Debajo de la pintada un cartel de "se vende").
 oOo


¿Acaso hay vida antes de la muerte?
(Vida y muerte; zoe y tánatos. A veces nos preguntamos si habrá vida después de la muerte.  La pintada griega nos pregunta, al revés, encarecidamente, habida cuenta de sus cuatro signos de interrogación (;;;;), si hay vida antes de la muerte. De tánato: eutanasia, tanatorio. De zoe, que es sinónimo de "bios", deriva la zoología, que es el estudio de los seres vivos, mientras que de "bios" procede la "biología" o estudio de la vida en general). 
oOo

Se vende miedo.
(Uno de los rótulos que más se ve en estos tiempos de crisis paseando por la ciudad de Atenas y también por nuestras ciudades españolas, no nos engañemos,  es "políte" (se vende), forma pasiva del verbo clásico "poléo, que sigfnifica "poner a la venta", y que resuena en nuestro monopolio. La expresión cervantina de "el patio de Monipodio", con la que denomina al hampa sevillana en su novela Rinconete y Cortadillo,  es una alteración del helenismo "monopolio".  La gracia de esta pintada es que lo que se vende no es ningún local, propiedad o negocio, sino el "fobos" es decir, el miedo que alimenta todas nuestras fobias).


oOo


El sistema de enseñanza es la enseñanza del sistema.
(Crítica del sistema educativo, que es correa de transmisión de los valores que justifican el propio sistema socio-económico de dominio del hombre por el hombre, en esta pintada antisistema. Y buen ejemplo del carácter flexivo que conserva todavía la lengua griega. Prestad atención a la alternancia nominativo/genitivo: to sístima / tu sistímatos, un neutro de la tercera declinación, y un femenino de la primera i didascalía / tis didaskalías).

oOo

¡No es nuestro mundo éste!
(Precisamente mundo se dice en griego "cosmos", de donde surge el "microcosmos" que somos cada uno de nosotros dentro del "macrocosmos" que es la sociedad entera. Algo sin embargo se rebela dentro de nosotros y nos hace decir que ese mundo no es nuestro mundo, el que llevamos dentro de nosotros, el que todos deseamos en el fondo de nuestro corazón).
oOo


Vida, no supervivencia.
(La palabra vida -zoé- se proclama como reivindicación, en contra de lo que el sistema nos ofrece: epi-biosi (super-vivencia): lo que queremos es vida de verdad, no lo que tenemos a cambio: mera supervivencia).
 oOo

 (En la lengua del Imperio, para que entiendan los turistas que visitan la ciudad de Atenea en qué consiste el tópico horaciano del "carpe diem" : Cuando todo el mundo vive en el futuro, el presente ¡au revoir!)

  oOo

Ο  ΚΟΣΜΟΣ  ΣΑΣ  ΕΝΑΣ ΚΟΣΜΟΣ  ΠΟΥ  ΑΓΑΠΑ  ΟΤΙ  ΜΙΣΕΙ,  
Ο  ΚΟΣΜΟΣ  ΜΑΣ  ΑΛΛΟΣ.
Vuestro mundo es un mundo que ama lo que odia; 
nuestro mundo es otro.
ΚΑΘΕ ΟΙΚΤΟΣ ΓΙΑ ΤΟΥΣ ΕΧΘΡΟΥΣ ΤΗΣ ΕΛΕΥΘΕΡΙΑΣ ΕΙΝΑΙ ΑΝΑΝΘΡΩΠΟΣ
Toda compasión por los enemigos de la libertad es inhumana.
ΟΙ ΑΡΝΗΣΕΙΣ ΤΡΕΦΟΥΝ ΤΗΝ ΟΜΟΡΦΙΑ ΜΑΣ
 Los rechazos alimentan nuestra belleza.
ΤΟ ΧΑΟΣ  ΕΙΝΑΙ  ΦΙΛΟΣ ΣΟΥ
El caos es tu amigo. 
ΤΑ ΠΛΟΥΤΗ ΤΟΥΣ  ΕΙΝΑΙ ΤΟ ΑΙΜΑ ΜΑΣ
Su riqueza es nuestra sangre.
ΤΑ ΦΡΑΓΚΑ ΣΟΥ ΕΙΝΑΙ ΤΟ ΕΙΣΗΤΗΡΙΟ ΣΟΥ ΓΙΑ ΤΟ ΠΟΥΘΕΝΑ
Tus monedas son tu billete hacia la nada. 
Libertad para los sueños.

martes, 25 de febrero de 2014

Plan lector de 4º de ESO: 7.- El Laberinto de Borges

Seguimos con el plan lector y esta vez nos toca adentrarnos, de la mano del poeta Jorge Luis Borges, en el Laberinto donde habita el Minotauro. Os dejo, además, una reflexión de otro de nuestros mejores y sin embargo poco valorados poetas, el maestro José Bergamín, que dijo: "El que sólo busca la salida no entiende el laberinto, y, aunque la encuentre, saldrá sin haberlo entendido". Así que vamos nosotros a intentar entender el laberinto que nos propone el poeta, sin preocuparnos mucho de salir corriendo de él.

No habrá nunca una puerta. Estás adentro 
Y el alcázar(1) abarca el universo
Y no tiene ni anverso ni reverso(2)
Ni externo muro ni secreto centro.

No esperes que el rigor de tu camino
Que tercamente se bifurca(3) en otro,
Que tercamente se bifurca en otro,
Tendrá fin. Es de hierro tu destino

Como tu juez. No aguardes la embestida
Del toro que es un hombre y cuya extraña
Forma plural da horror a la maraña(4)

De interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
En el negro crepúsculo la fiera.

(1) alcázar: fortaleza; casa real o habitación del príncipe, esté o no fortificada.
(2) reverso: parte opuesta al frente de una cosa, parte trasera opuesta a la delantera o anverso, sobre todo en las monedas y medallas.
(3) bifurcar: dividirse en dos ramles, brazos o puntas.
(4) maraña: lugar cubierto de maleza que lo hace impracticable; y situación o asunto intrincado o de difícil salida.



Jorge Luis Borges incluye este soneto, titulado "Laberinto", en su libro de poemas "Elogio de la sombra", publicado en 1969.  

El poema, desde el título, alude al Laberinto de Creta, el palacio de la Doble Hacha, que eso es lo que significa "laberinto" en griego. El poeta se refiere todo el rato a una segunda persona que no sabemos quién es, porque no nos lo dice, por lo que debemos pensar que somos nosotros mismos, los lectores, los destinatarios de estos versos. Si vamos al mito, nosotros, los lectores, seríamos el héroe Teseo que debe enfrentarse a la fiera, a Asterión, que era el nombre propio del Minotauro.


1.-  ¿A qué corresponde la descripción del primer cuarteto? 
2.- ¿Por qué crees que se repite en el segundo cuarteto el verso "Que tercamente se bifurca en otro"? ¿Se tratará de un error o el poeta habrá querido decirnos algo repitiendo el verso, y en este caso qué habrá querido decirnos?  
3.- ¿Que significado tienen los versos de los tercetos "No aguardes la embestida / Del toro que es un hombre... No existe"?
4.- El poeta está en este soneto desmitificando, es decir, privando de algunos elementos míticos, la historia que conocemos del Laberinto, Teseo y el Minotauro, el hilo de Ariadna... Si Teseo es el lector, el Minotauro no existe, a Ariadna ni se la menciona ni tampoco el hilo que nos permitiría salir de allí, ¿queda algo de la historia? ¿qué nos queda? 

Espero, como de costumbre, vuestros comentarios y respuestas:

jueves, 20 de febrero de 2014

Nuestra Señora de las Golondrinas

"Nuestra Señora de las Golondrinas" es un relato breve de la escritora Marguerite Yourcenar, incluido en su colección "Cuentos Orientales" de 1938. El argumento nació de la propia imaginación de la autora y de su deseo de explicar el nombre fascinante de una pequeña capilla de la región de Atenas. 


La ermita no tenía nada de particular, salvo el poder evocador de su nombre, consagrada como está a la Virgen de las Golondrinas, situada entre autovías, dentro de una zona industrial  de un suburbio de Atenas. Pero eso poco importa. El caso es que Marguerite Yourcenar ha creado una historia para una ermita que carecía de ella, que se ha convertido en leyenda del acervo cultural griego, lo que constituye una prueba del gran talento literario de esta mujer, amante y gran conocedora del mundo clásico.

Lo habitual suele ser lo contrario, que los escritores se basen en leyendas populares de tradición oral para revestirlas de un ropaje literario, pero en este caso la escritora le ha regalado al pueblo un cuento maravilloso que se ha convertido enseguida en leyenda, una historia tan bella y tan convincente que los griegos han hecho suya enseguida, una historia que si no sucedió de verdad no es porque no lo mereciera.

Prueba de ello es que se ha convertido ahora en una novela gráfica, en un cómic de Yorgos Tsiamantas, basado en la traducción que Yoanna Chatzinicoli hizo al griego de la escritora belga en lengua francesa. El comic verá la luz gracias al financiamiento participativo (o "crowdfunding" en la lengua del Imperio), que nosotros prodríamos denominar micromecenazgo, siguiendo nuestra tradición clásica y evocando la figura de Mecenas, el protector de las artes y de los artistas, y recogiendo de la lengua de Homero el prefijo "micro-", para referirnos a un fenómeno moderno que consiste en financiar una obra gracias a las pequeñas (eso es lo que significa el adjetivo griego micrós) aportaciones económicas de cientos o millares de internautas interesados en ese proyecto. Los participantes reciben a cambio algún tipo de recompensa equivalente a la inversión realizada. Hay información en francés, inglés y griego sobre este proyecto aquí.


La Virgen de las Golondrinas es la historia del monje Terapión, un cristiano fanático originario de Egipto, un lugar de violentos combates entre el paganismo y la nueva fe monoteísta,  que llega al Ática a comienzos de la Edad Media, una época en la que el cristianismo incipiente se imponía como religión dominante, intentando desplazar las creencias paganas del mundo grecorromano todavía arraigadas en la gente, que coexistían, de hecho, con la moral del crucificado.    


Pero nuestro anciano monje Terapión no soporta la pervivencia de los ritos paganos. Poco a poco va sintiendo la presencia invisible de dioses, ninfas,  hadas y espíritus sin nombre de una naturaleza perturbadora opuesta a su serio, taciturno y ascético cristianismo forjado en el desierto. Siente su aliento, oye sus pasos gráciles y poderosos tras él cuando va a oficiar la misa...

 

Convence a sus feligreses, armados de picos y palas,  para que cierren la gruta donde vivían las pecaminosas ninfas, que simbolizan la naturaleza personificada en espíritus femeninos, volubles como las linfas de las aguas, para que no puedan salir y mueran aprisionadas. Los feligreses así lo hacen y construyen a la entrada de la gruta una pequeña capilla adosada a la ladera de la colina.  

El anciano monje planta en la capilla un Cristo muy grande, pintado en una cruz de brazos iguales, y las Ninfas, que sólo sabían sonreír, retrocedían espantadas y horrorizadas ante aquella imagen del Crucificado.  

(Le cedo la palabra a Marguerite Yourcenar, que concluye el relato con un sorprendente final).

Al atardecer de aquel día vio a una mujer que venia hacia él por el sendero. Caminaba con la cabeza baja, un poco encorvada; su manto y su pañuelo eran negros, pero un resplandor misterioso se abría paso a través de la tela oscura; como si la noche se hubiera echado sobre la mañana. Aunque era muy joven, tenía la gravedad, la lentitud y la dignidad de una anciana, y su suavidad era como la del racimo de uvas maduras  y la de la flor perfumada. Al pasar ante la capilla miró atentamente al monje, que se sintió perturbado en sus oraciones.


–Este sendero no lleva a ninguna parte, mujer –le dijo–. ¿De dónde vienes?

–Del Este, como la mañana –respondió la joven–. ¿Y qué haces tú aquí, anciano monje?

–He emparedado en esa gruta a las ninfas que aún infestaban la comarca –dijo el monje–, y delante de la boca de su antro he levantado una capilla, que no se atreven a atravesar para huir porque están desnudas, y a su manera tienen temor de Dios. Espero a que se mueran de hambre y de frío en su caverna, y cuando esto ocurra, la paz de Dios reinará sobre los campos.

–¿Quién te dice que la paz de Dios no se extiende a las ninfas igual que a las corzas y a los rebaños de cabras? –respondió la joven–. ¿No sabes que en el momento de la Creación Dios se olvidó de dar alas a ciertos ángeles, que cayeron a la tierra y se establecieron en los bosques, donde formaron la raza de las ninfas y de los faunos? Otros se instalaron en una montaña, donde se convirtieron en los dioses olímpicos. No exaltes, como los paganos, la criatura en detrimento del Creador, pero tampoco te escandalices con Su obra. Y agradece a Dios, con todo tu corazón, que haya creado a Diana y Apolo.

–Mi espíritu no se eleva tan alto –dijo humildemente el viejo monje–. Las ninfas turban a mis fieles y ponen en peligro su salvación, de la que soy responsable ante Dios, y por eso las perseguiré hasta el mismo infierno, si hace falta.

–Y eso celo se te tendrá en cuenta, honrado monje –dijo, sonriendo, la joven–. Pero, ¿no se te ocurre un medio de conciliar la vida de las ninfas y la salvación de tus fieles?


Su voz era dulce como la melodía de una flauta. El monje, inquieto, agachó la cabeza. La joven posó una mano en su hombro y le dijo gravemente.


–Monje, déjame entrar en esa gruta. Me gustan las grutas, y compadezco a los que buscan amparo en ellas. En una gruta traje yo al mundo a mi Hijo, y también en una gruta lo confié sin temor a la muerte, a fin de que volviera a nacer en su Resurrección.


El anacoreta se apartó para dejarla pasar. Sin vacilar, ella se dirigió hacia la entrada de la caverna,  oculta tras el altar. La gran cruz tapaba el umbral; la apartó con cuidado, como un objeto familiar, y se deslizó en el antro.


Se oyeron en las tinieblas gemidos aún más agudos, gorjeos, y un como batir de alas. La joven hablaba a las ninfas en una lengua desconocida, que era acaso la de las aves o la de los ángeles. Al cabo de un momento reapareció al lado del monje, que no había parado de rezar.


–Mira, monje –le dijo–, y escucha.


Innumerables chillidos estridentes salían de debajo de su manto. Apartó las puntas, y el monje Terapión vio que llevaba, entre los pliegues de su vestido, centenares de jóvenes golondrinas. Abrió ampliamente los brazos, como una mujer en oración, dejando volar a los pájaros. Después dijo, y su voz era clara como el sonido de un arpa.


–Salid, hijas mías.


Las golondrinas,  liberadas,  volaron en el cielo de la tarde, dibujando con el pico y sus alas signos indescifrables. El anciano y la joven las siguieron un momento con la mirada; después, la viajera le dijo al solitario:

–Volverán todos los años, y tú les darás asilo en mi iglesia. Adiós, Terapión.


Y María se marchó por el sendero que no conducía a ninguna parte, como mujer a la que le importa poco que los caminos terminen, puesto que conoce el modo de caminar por el cielo. El monje Terapión bajó al pueblo, y al otro día, cuando subió a celebrar la misa, la gruta de las ninfas estaba tapizada de nidos de golondrinas. Volvieron todos los años; iban y venían por la iglesia, ocupadas en alimentar a sus crías o en consolidar sus casas de arcilla, y a menudo el monje Terapión interrumpía sus plegarias para observar con enternecimiento sus amores y sus juegos, pues lo que les está prohibido a las ninfas se les permite a las golondrinas.



 

domingo, 16 de febrero de 2014

„Limba română este patria mea”

El territorio que hoy se llama Rumanía fue anexionado al imperio romano por el emperador Trajano. Su nombre antiguo era Dacia. El nombre actual alude precisamente a que se convirtió en una provincia romana. La letra del himno nacional de este país menciona este hecho:  "Ahora o nunca demos pruebas al mundo /de que por estas manos aún corre una sangre de romano, / y de que en nuestro corazón conservamos con orgullo / un nombre que triunfa en la lucha, el nombre de Trajano". 

Su lengua, el rumano, que es también la lengua oficial de la República de Moldavia, es una lengua neolatina o romance que, si bien ha sufrido, como es natural, algunas influencias de las lenguas eslavas de su entorno, ha mantenido el sistema de declinaciones latino mejor que ninguna otra. Dispone básicamente de tres casos: un nominativo-acusativo, un genitivo-dativo,  y frente a ellos un vocativo.




El primer documento escrito en rumano que se conoce es  una carta que data de 1521. La literatura rumana propiamente dicha, sin embargo, no surge hasta el siglo XIX. Su naci­miento está ligado al de la propia Rumanía como estado-nación. Es entonces cuando la vieja lengua romance, que el pueblo hablaba desde hacía mil quinientos años, adquiere la dignidad de lengua literaria y  alcanza su es­plendor con Mihail Eminescu (1850-1889), uno de los gigantes de las letras rumanas y del romanticismo europeo.

La literatura rumana existe desde entonces. El problema es que no ha sido muy conocida fuera de sus fronteras, lo que le ha quitado posibilidades de expansión. La industria editorial fomenta, además,  la literatura anglosajona, que se vende en todo el mundo, relegando las demás a la categoría de secundarias, marginales o minoritarias, pues no llegan a conocer traducción a la lengua del Imperio.

Una de las características de la literatura ruma­na, además, es que quizá sus mejores representantes son poetas, como sucede también con la literatura griega contemporánea, lo que tampoco ayuda mucho a su difusión internacional, dado el carácter minoritario que tiene este género literario que sólo leen los poetas por lo que permanece ajeno al gran público. Esto explica la poca difusión, por ejemplo, que ha tenido la obra del poeta rumano del siglo XX Nichita Stanescu fuera de sus fronteras.

A muchos escritores rumanos su lengua, siendo minoritaria como es, no les servía para alcanzar la difusión  que deseaban de su obra. Es el caso en la primera mitad del siglo XX del poeta Tristan Tzara, uno de los creadores del movimiento dadá –parece ser que el nombre se debe a que “da” es “sí” en rumano-,   Eugen Ionescu (que modificó su apellido a Ionesco),   uno de los grandes del teatro universal, maestro del teatro del absurdo, y de Emil Cioran, el filósofo pesimista y nihilista. El poeta, el dramaturgo y el filósofo son quizá los referentes internacionales más importantes de la cultura rumana, pero los tres cambiaron de país y de lengua afincándose en París y escribiendo en francés.  Otro de los grandes es Mircea Eliade, filósofo y novelista, cuya obra está escrita en rumano, inglés y francés, que también conoció el destino parisino,  y que acabó sus años cruzando el Atlántico como catedrático de historia de las religiones en la Universidad de Chicago.
 
En cuanto a la narrativa propiamente dicha, que es, no nos engañemos, el único género literario que se lee, se ha traducido al castellano El lecho de Procusto, novela de Camil Petrescu escrita en 1933, considerada la cima de la novelística rumana.  Otro de los grandes novelistas rumanos actuales es Mircea Cartarescu (Bucarest, 1956). Se dice que es un autor de primera fila dentro de la actual narrativa europea, pero que no ha obtenido el reconocimiento internacional que merece todavía.   

La autora que sí ha alcanzado reconocimiento internacional es Herta Müller, premio Nobel de literatura en 2009, que ha escrito sobre las duras condiciones de vida en el país bajo la dictadura de Ceaucescu. Herta es rumana de nacimiento, pero perteneciente a una minoría germanoparlante, por lo que su obra está escrita en lengua alemana. Ha dejado dicho que, aunque escriba en alemán, tiene una visión rumana de la vida en su cabeza: “Tengo varias imágenes de una misma cosa debido a que el idioma rumano las ve de otra manera, y con esa imagen trabajo”.
 
El precitado poeta Nichita Stănescu, dejó dicho „Limba română este patria mea”: la lengua rumana es mi patria. Es cierto: nuestra patria es nuestra lengua. Una lengua es mucho más que una cosmovisión o visión de la realidad y del mundo: es nuestra más auténtica patria, nuestra madre patria, nuestra lengua madre.

La penosa situación económica de Rumanía, después de la caída de Ceaucescu y del comunismo, ha hecho que muchos rumanos hayan tenido que emigrar de su país. Muchos han llegado a Italia y a España. Se ha llegado a estimar una cifra de población rumana en España cercana a las ochocientas mil personas.  Una de las razones por las que han elegido España para emigrar, a pesar de nuestra larga crisis económica, es precisamente, la familiaridad lingüística del rumano con el español. Una alumna moldava de nuestro centro afirma que en dos meses de estancia en nuestro país ya entendía perfectamente el español.

Tes "máscaras" protestan en Bucarest, la capital de Rumanía,  por la difícil situación económica exhibiendo unas pancartas en las que se lee en rumano "Rumanía muere de hambre".


martes, 11 de febrero de 2014

Plan lector de 4º de ESO: 6. - El vuelo de Ícaro, un poema y una imagen.

Seguimos con el Plan Lector de 4º de la ESO tratando de acercar la mitología a la poesía y a la pintura. Esta vez le toca el turno a la leyenda de Ícaro. El poema que os propongo leer es un soneto titulado precisamente Ícaro del poeta cántabro Francisco Álvarez Hidalgo, residente en Estados Unidos.



Ícaro

Volar, volar, del suelo despegarse,
ser hermano del águila en la altura,
cruzar en desafío la estatura
de las cumbres que empiezan a nublarse.

Y agitando las alas, elevarse
hacia el sol, y sentir su quemadura,
ver la tierra, lejana miniatura,
y las estrellas ante mí apartarse.

Y a mi padre gritando sus consejos
con el temor de que si voy más lejos
al desastre me pueda aproximar...

Si el brío juvenil es invencible,
¿por qué cayendo estoy? ¿Cómo es posible
que en mi descenso me ha tragado el mar?

¿Qué respuesta les darías a las preguntas que se hace el poeta? ¿Por qué está cayendo Ícaro? ¿Por qué se lo ha tragado el mar?

Pasamos ahora a  la lectura de una imagen. Se trata del cuadro de Pieter Bruegel el Viejo titulado Paisaje con la caída de Ícaro. Muchos pintores han pintado a Ícaro alzando el vuelo, volando con su padre Dédalo y algunos han retratado su caída.  Describe el cuadro y localiza dónde está Ícaro.  Sólo se ve de él una pierna, pues, como diría el poeta, se lo "ha tragado el mar". ¿Qué significa eso? 


He aquí un detalle del cuadro:


El siguiente comic resume la historia del padre y el hijo que lograron salir volando del Laberinto. Se trata del relato “Ícaro”, uno de los tres que componen la obra gráfica Greek Myths de Rob Shone (Londres, 2006), publicada por David West Children´s Books, y perteneciente a la colección “Graphic Mythology”, dedicada a la mitología universal en cómic.

  
   ÍCARO



miércoles, 5 de febrero de 2014

Lo que vale un peine

No hay que confundir, como hace el necio,  el valor con el precio, según sentenció Machado. El valor es algo muy distinto del precio que puede alcanzar una cosa en el mercado. De hecho, las cosas más valiosas no tienen precio; y, al revés, las cosas que tienen código de barras no suelen tener mucho valor, no más que el precio que tienen.

Hecha esta advertencia, voy a centrarme en un objeto de uso tan cotidiano y aparentemente tan trivial como es un peine, y voy a mostrar lo que puede valer un peine: cómo este objeto puede convertirse en una pequeña obra de arte que, además de su utilidad práctica de peinar el cabello, puede impregnarnos de sugerencias. Hablo, claro, de un valor inmaterial, de un valor, por así decirlo, cultural y espiritual.


Se trata de un peine de marfil perteneciente al período micénico, siglo XIII antes de Cristo,  hallado en la necrópolis de Espata, Grecia, a unos veinte kilómetros de Atenas. Está decorado en ambos lados del mango con imágenes de esfinges con las alas desplegadas sentadas en dos filas: cuatro laterales y enfrentadas dos a dos y una central, debajo de un  adorno circular que recuerda a un rosetón. Las esfinges tienen cabeza humana, cuerpo, garras y cola de león y alas de ave rapaz.


(Museo Arqueológico Nacional de Atenas).




La palabra esfinge, procedente del griego sphinx, y está en relación con el verbo sphíngo “apretar”, “estrangular”, tal vez por los aprietos en que ponía a los caminantes. Está relacionada con la palabra castellana “esfínter”.

Decimos en castellano a veces de alguien que es o que parece una esfinge. ¿Qué quiere decir? Que la persona que adopta esa actitud se muestra muy reservada, misteriosa o enigmática. El que es como una esfinge tiene una actitud fría y distante, impasible, no muestra al exterior lo que piensa ni trasluce lo que siente.

Cuando hablamos de esfinges pensamos enseguida en dos cosas: por una parte en el colosal monumento de Guiza, en Egipto, el guardián de las pirámides, y por otro en el mito griego de Edipo. Se mezclan así en nuestra imaginación dos aspectos bien distintos: una forma nacida en Egipto en el tercer milenio a. de C., sin relación con ningún mito que conozcamos, y un mito griego muchísimo más moderno, no anterior al primer milenio, sin una forma concreta determinada. ¿Qué es lo que hacemos entonces nosotros? Pues le atribuimos a la esfinge griega la forma de la egipcia,   y a la egipcia, sin querer, la relacionamos con el mito de Edipo. 

Ambas esfinges son muy diferentes: la egipcia, en principio, representaba al faraón, por lo que no es una, sino un esfinge. Era además un dios-león, un guardián del mundo de la noche y de los muertos.   Cierto es que hay en Egipto esfinges femeninas, pero la mayoría son masculinas. La esfinge griega, por su parte, es un monstruo femenino, de rostro y pecho de mujer, cuerpo, zarpas y cola de león, por lo general dotada de alas. El elemento femenino  de la esfinge griega  le confiere a este monstruo  un curioso componente erótico similar al de las sirenas o las harpías, por lo que se ha querido ver en ella una personificación del tópico de la femme fatale.


(Esfinge de Guiza, El Cairo, Egipto)


La primera Esfinge que conocemos, pues, es la egipcia. Extendida enseguida por el Mediterráneo. En Micenas se convierte en un símbolo funerario. Hay quien dice que represetan el poder de los reyes micénicos De hecho hay quien piensa que las dos leonas de la puerta de los leones de la tumba de Agamenón de Micenas no son dos leonas sino dos esfinges que velan el cadáver del rey, dado que sus cabezas están hechas de un material diferente y miraban a los que se acercaban a la puerta. Las esfinges se presentarían así como guardianas de las almas de los difuntos en principio. 

 (Puerta de Los Leones, Micenas)

Pero la esfinge digamos clásica fue la enviada por Hera a la ciudad de Tebas como castigo divino por el asesinato del rey Layo, al que había matado Edipo accidentalmente sin saber ni quién era ni que era su padre que lo abandonó al nacer. La esfinge, sin perder sus connotaciones fúnebres,  vivía en una montaña, cerca de la ciudad y asolaba la región devorando a los caminantes que pasaban junto a su guarida. Les planteaba unos enigmas difíciles de resolver. Si sus víctimas no encontraban la solución, las mataba.


El enigma que le plantea a Edipo es el siguiente: ¿Cuál es el animal que tiene una sola voz, que por la mañana camina a cuatro patas, por la tarde a dos y por la noche a tres? La respuesta, como todo el mundo sabe, que le dio Edipo a la Esfinge fue: el hombre, que de pequeño gatea a cuatro patas, cuando es adulto se sostiene erguido sobre sus dos pies y, en la vejez, camina apoyado en un bastón. 

Se trata de una trinidad, de un ser que es tres en uno, tres generaciones en una: el niño, el adulto, el anciano. Son tres seres distintos y, paradójicamente, uno solo y el mismo. ¿Somos el mismo el niño que hemos sido, el adulto que somos y el anciano que seremos? Algo nos dice que sí, y algo a la vez se rebela contra eso y nos dice que eso no puede ser. 

Tal vez por eso mismo, cuando Edipo resolvió el enigma, la Esfinge se suicidó arrojándose al vacío desde lo alto de una roca. El monstruo y la amenaza mortal que suponía habían muerto. Como premio Edipo obtuvo, además,  el trono de Tebas, que había quedado vacante, casándose con la enviudada reina Yocasta, que resultó ser su madre, una madre que lo había abandonado cuando nació ante el temor de que se cumpliera la terrible profecía que anunciaba que ese hijo mataría, llegado el día, a su padre y yacería con su madre haciéndole hijos, como acabó sucediendo.

(Edipo y la Esfinge, Giorgio di Chirico, 1968)
 

sábado, 1 de febrero de 2014

SVA CVIQVE PERSONA



A poco sensible que sea uno, le puede pasar casi a cualquiera en Florencia lo que le sucedió a Stendhal, el novelista francés, cuando visitó la capital de la Toscana, que, entusiasmado ante la belleza de las iglesias y los palacios,  sufrió un arrechucho y se desmayó. No pudo asimilar una experiencia estética tan intensa, fenómeno que ha dado en llamarse el  “síndrome de Stendhal”.

Y es que no es poco el patrimonio cultural que atesora la ciudad del divino Dante y del no menos grande Boccaccio, la ciudad del infinito Miguel Ángel, y del genio de Botticelli, la ciudad del Renacimiento, del rojizo Arno y del Duomo y la cúpula de Bruneleschi, la ciudad del mecenazgo de los Medici y de los artistas, la ciudad que seguramente atesora más obras de arte por metro cuadrado de todo el mundo.


En la Galería de los Uffizi de Florencia puede contemplarse este retrato de mujer anónima atribuido a Ghirlandaio, y que puede pasarnos completamente desapercibido entre tantas obras maestras de la pintura universal si no fuera acaso por un detalle que llama la atención y que va a darnos mucho de lo que hablar. El retrato data de 1510 aproximadamente,  y se había supuesto hasta hace poco que era de Rafael.   Es un rostro de mujer triste, enigmático, de una gran delicadeza. Hay quienes dicen que se trata de una monja y quienes simplemente ven a una dama un tanto melancólica con velo que sostiene un libro entreabierto. 

                                                                                           
                                                                                                                                         


Lo más curioso es que el retrato tiene una cubierta diseñada para deslizarse sobre la imagen de la enigmática dama y ocultar su rostro. Esta cubierta es otro óleo.  Se trata de una pequeña tabla (73 x 50,5 cm), con un hermoso motivo de grutescos en camafeo –en la parte superior un flamero en medio de dos amables delfines, una pequeña cabeza de zorra, y en la parte inferior dos dragones o serpientes con cabeza de león que apoyan una pata en dos pequeñas máscaras situadas en los ángulos inferiores –y en el centro una leyenda debajo de la cual se halla una máscara con una ligera carnación, labios apretados y las cuencas de los ojos vacías. 

La diminuta cabeza de zorra que asoma debajo del flamero en forma de copa donde arde una llama puede hacer referencia a una famosa y brevísima fábula de Fedro y de Esopo: la zorra y la máscara trágica: una zorra  encontró por casualidad una máscara de un actor de tragedia y exclamó: “¡Qué bonita  es, pero qué lástima que no tenga seso!”. La astuta raposa no se dejó engañar por las apariencias, aunque reconoció su belleza. Y es que ya lo dice el refrán: no hay que fiarse de las apariencias, pero lo cierto es que la realidad está tejida  de ellas.  Quizá no haya que fiarse mucho de la realidad tampoco.

Sobre la máscara una inscripción en letras mayúsculas reza lapidariamente en latín, lengua lapidaria por excelencia:  SVA CVIQVE PERSONA:  a cada cual (le corresponde) su máscara, es decir, cada uno tiene su propia máscara. La frase es de Séneca, concretamente de su tratado Sobre los beneficios, de un pasaje del libro II, capítulo 17, que reproduzco más abajo en paráfrasis y versión original.

Era costumbre cubrir los retratos con una carpeta para protegerlos, o con una tabla pintada y con una leyenda, como esta que nos ocupa, cuya función era parecida a la de los reversos de algunos retratos de los siglos XV y XVI, en los que detrás del retrato de un hombre o una mujer jóvenes, por ejemplo, se podía encontrar la leyenda: MEMENTO MORI (recuerda que eres mortal), un fúnebre recordatorio como contraste de la belleza insolente de la juventud. Pero la tabla que nos ocupa, con una máscara teatral y carnavalesca como motivo central, es una cubierta delantera que hace que antes que veamos el retrato nos enfrentemos a ella..
 
Cada cual tiene su propia máscara. Nótese que la palabra "persona" es en latín un falso amigo: no significa persona, que se diría "homo", sino máscara de teatro. La palabra persona ha tenido tanta resonancia entre nosotros que hoy todo está personalizado y tiene que ser personal, dado nuestro individualismo.  Se discute mucho su etimología. Se ha pensado que está relacionada con "personare", es decir, con "resonar", dado que la máscara teatral tenía la doble función de caracterizar al personaje como trágico o cómico, hombre o mujer, joven o viejo, y al mismo tiempo de actuar como caja de resonancia para la voz. Pero esta ingeniosa etimología es una etimología falsa de origen popular, porque la palabra parece que no es latina, sino de procedencia etrusca: phersu, y esta a su vez un derivaría del griego "prósopon", nombre de la cara y de la máscara que la caracteriza, nombre de la faz y del antifaz. Del "prósopon" griego procede nuestra prosopopeya o personificación.




El caso es que de ahí, de una palabra que significaba "máscara" en principio vienen nuestras personas, nuestros personajes, y  hasta nuestra propia personalidad. No olvidemos que la cara es el espejo del alma, según el refrán popular. Y que la cara es la manifestación primordial de la persona,  pero "persona", según la sugerencia etimológica, es la máscara teatral cómica o trágica,  o, ni lo uno ni lo otro en estado puro, sino dramática mezcolanza generalmente, porque la vida es la farsa que todos llevamos a cabo, como dijo Rimbaud, el poeta adolescente. De alguna manera, todos somos unos hipócritas en el sentido etimológico de la palabra: La palabra “hipócrita”, en efecto,  significa en griego “actor”: está compuesta del prefijo hipo- , que significa “por debajo”, y del sustantivo tan de moda “crisis”, que quiere decir “juicio, acción de juzgar, discusión, explicación”. De manera que el que juzga, discute o critica “por debajo” es el actor, el que representa un papel en el teatro, el que se esconde detrás de la máscara: todos nosotros. De ahí el significado moderno de hipócrita e hipocresía.



Según Suetonio, el biógrafo de Augusto (Vida de los doce Césares, II, 99, 1), las últimas palabras del emperador en el trance de su muerte fueron: ACTA EST FABULA:  La comedia ha terminado. Esta frase se utilizaba en el teatro antiguo para indicar el final de una obra teatral, con el añadido PLAUDITE! (¡Aplaudid!).  La frase se hizo célebre porque el primer emperador romano la aplicó a su propia vida, consciente del papel que había desempeñado en el teato del mundo.
 
Si toda persona tiene su propia máscara, ninguno de nosotros muestra su alma al desnudo. Toda identidad es, por lo tanto, una falsa identidad, real pero falsa. No hay que fiarse de las apariencias. No hay que fiarse de la realidad. Nadie duda que la realidad sea real, como su nombre indica, pero quizá sea mucho suponer que por ser real sea verdadera y no falsa.

Sua cuique persona. Un filósofo cínico (1) le pidió una vez al rey Antígono la limosna de un talento (2).  Éste respondió “es mucho más dinero de lo que alguien como tú debería pedirme”.  Tras esta negativa,  el mendigo volvió a intentarlo pidiéndole esta vez sólo un denario (3).  Antígono le respondió:   “es menos de lo que alguien como yo, todo un rey, convendría que te diera”.  Una agudeza tan sofisticada y sutil de este tipo es muy poco honesta.  Pues el monarca encontró el modo de no darle ni lo uno ni lo otro que le pedía;  para no darle un mísero denario se escudó en su condición de rey, para no darle un excesivo talento en la de filósofo cínico del mendigo, cuando podría haberle dado un denario como se le da a un mendigo cualquiera, o  en su calidad de rey magnánimo y generoso un talento. Aunque es algo más que lo que un cínico puede recibir, nada es tan poco que la generosidad de un rey no pueda atribuirlo honestamente.    Si me preguntas mi opinión, lo apruebo: es algo intolerable pedir limosna, y despreciar el dinero. Si has proclamado tu odio al dinero:  lo has profesado; tú te has puesto esta máscara y desempeñas ese papel; tienes que llevarla consecuentemente. Es algo que está fuera de lugar procurarse dinero so pretexto de pobreza. Así pues cada cual debe considerar su propia máscara no menos importante que la de aquel al que piensa socorrer. 

(1) Los cínicos eran los seguidores de Diógenes, llamado el Perro. Cínico significa "perruno, canino" en griego. Los cínicos eran los anarquistas y nihilistas de la antigüedad. Despreciaban todas las convenciones sociales, que rechazaban, incluído el dinero. 
(2) Un talento: Equivalía a 21000 gramos de plata. Dado que el denario equivalía a 4 gramos, se podía decir que un talento equivalía a más de cinco mil denarios. Una cantidad excesiva a todas luces.  El cambio de significado de esta palabra griega se debe a la parábola evangélica de los talentos, que da a entender que el hijo que tiene "talento" no es aquel que derrocha el dinero alegremente, sino el que lo capitaliza y rentabiliza como buen capitalista y lo invierte para generar más riqueza.
(3) Un denario:   Equivalía a 4 gramos de plata. Del nombre de esta moneda procede nuestro "dinero" y los "dinares" del mundo árabe.

He aquí el texto original del insigne filósofo cordobés: Ab Antigono cynicus petiit talentum. Respondit "plus esse, quam quod cynicus petere deberet". Repulsus petit denarium. Respondit "minus esse, quam quod regem deceret dare". Turpissima est eiusmodi cauillatio. Inuenit quomodo neutrum daret ; in denario regem, in talento cynicum respexit : quum posset et denarium tanquam cynico dare, et talentum tanquam rex. Ut sit aliquid maius, quam quod cynicus accipiat, nihil tam exiguum est, quod non honeste regis humanitas tribuat. Si me interrogas, probo : est enim intolerabilis res, poscere nummos, et contemnere. Indixisti pecuniae odium; hoc professus es; hanc personam induisti: agenda est. Iniquissimum est, te pecuniam sub gloria egestatis acquirere. Adspicienda ergo non minus sua cuique persona est, quam eius, de quo iuvando quis cogitat. (Séneca, De beneficiis, II, 17).